Cómo superé el miedo a dormir sola en casa (y lo que había detrás)

No tenía pensado publicar lo que escribí cuando me enfrenté al miedo a dormir sola en casa, al menos no tan a pecho descubierto, pero me he decidido a hacerlo en contestación a María, una lectora que en este otro post  me preguntaba cómo podemos reconocer y captar los mensajes que nos dejan los fantasmas del pasado, esos que aparecen en forma de bajón, tristeza…., o como en este caso, miedo.

Así que me he dejado de remilgos y he aprovechado aquello que escribí desde mi total vulnerabilidad para explicar cómo desenmascarar un fantasma que aparece en forma de miedo, captar el mensaje y superarlo.

Está escrito en presente, sin filtros y a modo de diario porque lo fui escribiendo mientras lo vivía, y así quiero que lo percibas, porque solo así podrás entender mejor el proceso.

¡Que lo disfrutes!

Llevábamos apenas una semana en la nueva casa de Holanda, y ya aparecieron los espíritus…

PRIMEROS DIAS. ZONA HOSTIL.

Todo está lleno de cajas, desorden y trastos por el medio. Faltan casi todos los muebles,  el sofá, las cortinas y estamos durmiendo con el colchón en el suelo. Aún no hay internet ni tenemos conectada la tele.

Vamos, que muy acogedora no está la casa. Todavía está lejos de ser un hogar.

Llevaba tiempo imaginando este día. Sabía que más temprano que tarde llegaría. Pensé tanto en ello que hasta podía sentir ya el miedo y la inquietud que tendría.

Siempre he querido vivir en una casa, a pie de calle, y no en un piso sustentado en el aire, poder sentir los pies en el suelo, conectados con la  energía de la Tierra.

Poder tener un espacio verde donde salir a tomar el aire, el sol (cuando quiera que salga aquí), plantar algunos tomates y respirar aire puro.

Cerca del campo. En un lugar tranquilo, lejos del ruido y la contaminación de la ciudad. Donde aún pudiera sentirse el ritmo de las estaciones. 

Y al fin llegó ese momento.

Una casa. Tres alturas. Escaleras. Buhardilla.  En un… ¿pueblo? ¿núcleo urbano? ¿urbanización? No sabría muy bien cómo describir esta forma de urbanizar holandesa (rural). El caso es que es muy diferente a donde habíamos vivido en Madrid, Turín o Frankfurt. 

No se oye ni una mosca. No se ve a nadie. Hace frío, el suelo está blanco y el cielo gris.

El silencio solo se rompe por extraños sonidos que vienen de todas las partes de la casa. Madera que se dilata, la caldera funcionando, puerta que se cierra por la corriente…. Eso es lo que me dice el sentido común.

Esos ruidos, que conscientemente se de dónde vienen, se convierten por la noche en terribles amenazas que me quitan el sueño y me hacen mirar con temor y desconfianza a las escaleras que llevan a la buhardilla.

ESCENA #1: SOLA EN CASA

Ah! ¿Que no te lo he dicho?:

Me da daba miedo a dormir sola en casa…  🙄 

Siempre me ha dado miedo. Con el tiempo creo que lo he ido superando, y por el día, en un piso, acompañada por los ruidos de la ciudad puedo llevarlo. Pero por la noche, en una casa, sigue dándome terror. Sobre todo cuando esa casa es nueva y aún está por conocer y hacerla nuestra.

En definitiva, que ayer fue el primer día que dormí sola, y ya desde que lo supe días antes sentí un profundo desasosiego, un nudo en la barriga. 

En realidad no estoy sola, estoy con Lua, pero siento que estoy “sola”.  Aún no se si estar con ella mitiga un poco el miedo, lo aumenta o es indiferente.

Sabía que al elegir vivir en una casa iba a pasar sí o sí más de una noche sola. Sabía que me daría mucho miedo. Pero quería superarlo. Algo por dentro me empujaba a hacerlo. Si queríamos vivir en el campo, tarde o temprano tenía que enfrentarme a ello.

En estos últimos años he aprendido que no hay nada mejor para superar un miedo que afrontarlo. Vivirlo, sentirlo, comprender que hay detrás para después dejarlo ir.

[Tweet “El miedo solo se supera viviéndolo, escuchándolo y comprendiendo qué se esconde detrás”]

ESCENA #2: PRIMER ENCUENTRO CON EL MIEDO

Y este ha sido  el resultado de mi primera noche en la casa de los espíritus… 

 

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Desastroso.

Siento miedo, un miedo espantoso. Temo moverme y hacer ruido, quizá para no avisar de mi presencia a algún espíritu o fuerza sobrenatural (qué ridículo suena cuando lo escribo).

Casi paralizada busco cualquier cosa que ver en el ordenador que me distraiga del silencio y los ruidos de la casa, pero sobre todo que calle estos pensamientos absurdos y terroríficos que vienen a mi cabeza.

Después de acostar a Lua, es imposible relajarme o ponerme a hacer algo productivo, como avanzar con alguno de mis cursos o escribir.

Solo puedo encontrar en mi ordenador un documental sobre aviones que mi tío, apasionado de la aeronáutica, insistió en que teníamos que ver. Así que le doy al play. 

Mejor. Mi cabeza se relaja. Pero sigo agarrotada. Me sirvo una copa de vino, respiro y me entrego al documental.

De vez en cuando escucho un ruido y miro hacia las escaleras sin poder evitar que a mi mente acudan imágenes o escenas de míticas pelis de terror. Un Fredy Crugger arañando la pared, la niña del exorcista andando por el techo, o las mellizas del pasillo interminable en “El resplandor”…

-. “Es absurdo” -me digo- “Son solo pelis. Aquí estoy segura. Nada malo puede pasar”. 

-. “Ya, pero…. ¿y si sí? Al fin y al cabo somos energía, y hay mucha gente que asegura haber vivido experiencias paranormales…” (sigue hablando el subconsciente).

Me pongo otra copa de vino.

Cuando acaba el documental intento ver algo por internet, con una conexión abierta que encontré por casualidad, pero va a pedales. Consigo conectar y me pongo el último capítulo de “Cuéntame” (sí, soy fan de los Alcántara). Se ve fatal, cada 3 segundos se cuelga, y así un capítulo que dura una hora me lleva casi dos.

Al menos estar pendiente del buffer hace que calle el miedo.

Tres copas de vino después, termina el capítulo, y consigo reunir el coraje necesario para apagar el ordenador, las luces del salón y subir al dormitorio, mirando siempre con temor al suelo. Me lavo los dientes a toda pastilla y me refugio bajo el edredón.

Es tarde y estoy cansada, así que afortunadamente no tardo mucho en dormirme.

No pasa ni una hora y Lua despierta llorando. ¡Zas! vuelta al silencio-ruidos.

Sin embargo, me siento extrañamente protegida por ese llorón y diminuto ser. Bien.

Y así otras tres veces. Esta noche Lua parece que está tan inquieta como su madre.

A las 6 de la mañana decide que ya no quiere dormir más. Yo estoy destrozada. No he dormido casi nada, la cabeza me va a estallar y tengo el cuerpo dolorido de tanta tensión. Le pongo el chupete y espero un poco a ver si se vuelve a quedar dormida. Pero no.

Trato de calmarla, distraerla con mis manos mientras sigo con los ojos cerrados intentando descansar. No tengo fuerzas para cogerla y mucho menos para levantarme. “.- Mamá está malita cariño, no llores”.

Estoy tan agotada que por un rato me quedo dormida y Lua se calma.

Solo un rato después me despiertan los lloros de nuevo. Esta vez no tengo escapatoria. Me levanto maldiciendo el día.

Empezamos mal.

ESCENA #3: LA CATARSIS

Cuando me incorporo siento que el dolor de espalda ha ido a más. Ha subido a las cervicales y se ha extendido hacia la rodilla.

Comienzo a bajar las escaleras con Lua en brazos, la rodilla me duele más a cada escalón que piso, y cuando ya casi hemos llegado mi rodilla cede, me resbalo, y aunque consigo agarrarme en el último momento mi cabeza se golpea con la cabecita de Lua.  Y empieza a llorar.

Me siento morir.

Me siento una madre horrible que ha estado a punto de matar a su hija. Me siento una irresponsable por no haber prestado más atención al bajar las escaleras. Me siento imbécil por haberme resbalado.

Me reprocho. Me culpo. Me odio.

Y rompo a llorar. Estallo. No puedo más.

Toda la tensión, estrés, cansancio y miedo acumulados estos días encienden una llama que ya no se puede apagar. Ni lo intento. Hace tiempo que decidí no reprimir mis emociones, así que dejo que salga todo fuera de mí. No opongo resistencia, me dejo fluir, hago mía la emoción y la siento completamente . 

Lua deja de llorar y me mira asombrada. No entiende muy bien qué le pasa a mamá, pero sabe que no es algo bueno. Yo sigo llorando a moco tendido, y no puedo evitar gritar:

-. “¿pero por qué?” “¡No puedo más! No puedo más….”

Encuentro cierto consuelo en la mirada atónita de Lua, veo su amor; la abrazo fuerte; le pido perdón.

Y es entonces cuando ocurre algo mágico.

En lugar de contagiarse de la desesperación y agitación de mamá, es ella quien me contagia su serenidad. Me mira, me sonríe con un amor indescriptible y de repente siento como si nada hubiera pasado.

Me calmo.

Por un momento me siento mejor. La abrazo fuerte.

ESCENA #4: SEGUNDO INTENTO

Hoy vuelvo a quedarme sola con Lua.

Durante el día intento racionalizar mi miedo y desmontarlo a base de argumentos lógicos. Intento enviar mensajes de supervivencia a mi inconsciente, para que esta noche no active de nuevo el resorte del miedo, la imaginación del terror y la angustia.

Pero no se si aún es pronto. No se si lo estoy haciendo de la manera correcta. Trato de recordarme a mí misma que el subconsciente no puede reprogramarse de la noche a la mañana. No obedece órdenes ni imposiciones, sino que hay que trabajarlo desde lo más profundo de nuestro ser, en un lugar lejos del pensamiento y muy cercano a nuestro pasado.

[Tweet “El subconsciente no obedece órdenes. Solo se trabaja desde lo más profundo de nuestro ser.”]

Noto que hoy estoy muy sensible. Estoy más a flor de piel.  

Así que de nuevo me dejo fluir y trato de observar lo que siento, me dejo sentirlo plenamente.

Y rompo a llorar. Otra vez. Van 3 veces en un día. ¿Serán las hormonas?

Entonces se agolpan en mi cabeza un montón de preguntas, reproches, dudas, y los miro como si fueran los subtítulos de una película, de mi película.

“¿Por qué hace tan solo dos meses era pura felicidad y ahora me caigo en pedazos? ¿Realmente puedo con todo esto?  ¿Ha sido buena idea mudarnos otra vez? ¿Me equivoqué al ser madre? ¿Y si fracaso otra vez?  ¿Si no puedo con esto… entonces qué hago con mi vida?…”

Todos esos pensamientos se agolpan en mi cabeza, sin control, sin filtros. No los rechazo. Solo así, solo dejando salir todo lo que hay en mi inconsciente podré encontrar el origen del miedo y de este estado emocional de vulnerabilidad.

Por un momento no sé qué pensar. No se qué hacer. No se si dejar de pensar y esperar que pase este temporal negativo y derrotista.

Decido dejarme llevar.

Vale. Estoy mal. Pero tengo que ponerle nombre a esto que siento, si no no sabré a qué me enfrento y cómo superarlo.  

Me miro y veo a la Maite de hace más de 6 años. ¿Qué está pasando?

Sigo llorando. Sigo sintiéndome sola y triste. 

Pero no me enfrento a ello, lo siento a fondo, con todo mi ser. 

Y  de pronto, como una revelación, descubro que me siento realmente sola y vulnerable. Esa vulnerabilidad me invade por todas partes. Descubro que me muero de miedo con mi papel de mamá. Que también me paraliza el miedo y la duda en mi reinvención profesional. Que echo mucho de menos a mi familia, a mis amigos, mis veranos de la infancia en mi pueblo…

ESCENA #5: SUCEDE LA MAGIA

Cierro los ojos y acude a mi memoria la niña que fui. Viajo a un momento de mi infancia en que me sentí muy sola, frágil, pequeña, incomprendida, vulnerable. Exactamente como ahora.

Y comprendo que las circunstancias que había entonces no son las que hay ahora. Me doy cuenta de que el miedo acude a mí porque forma parte de un patrón mental creado en mi infancia.

Es solo eso. Un programa que hay que desprogramar.

Pienso en lo que tengo, lo que soy ahora. Me doy cuenta de que el miedo no tiene una causa real. Ya no soy esa niña pequeña, insegura y triste que necesitaba sentirse querida, valorada, aceptada, comprendida.  Ahora he descubierto que tengo todo lo que necesito para sentirme plena, en paz, realizada. Y todo está en mí.

Conecto con mi niña interior, le cojo de la mano y le digo que ya no estará sola nunca más, que voy a cuidar de ella, a quererla y a escucharla.

Y es entonces cuando dejo que todo ese miedo se vaya.

Me acuesto y siento algo de paz. Todo parece que vuelve a calmarse. Lua duerme, es preciosa, muero de amor.

De repente no siento miedo. Me reconcilio con la casa, me siento a gusto, me siento en mi hogar. Me levanto a oscuras al baño sin correr por el pasillo y sin miedo  a mirar para atrás.

Me vuelvo a la cama. Por mi cabeza pasan mil ideas, mil pensamientos, no puedo parar. Pasa una hora, y otra, y otra, así hasta la siguiente toma de Lua.

Las 5 de la mañana. Sigo despierta. Cojo el móvil y anoto las ideas que me vienen para escribirlas después. Quizá no tenga tiempo ahora pero no quiero perderlas.

Tengo sueño. Estoy cansada. Pero me siento mejor.

ESCENA #6: SOLTANDO LASTRE.

Y entonces pienso que esto está pasando por algo. Me doy cuenta de que me estaba haciendo la pregunta equivocada. La pregunta no es ¿por qué? sino ¿para qué? estoy viviendo todo esto.

[Tweet “La pregunta no es “por qué” nos pasa lo que nos pasa, sino “para qué” estamos viviendo lo que vivimos”]

Me doy cuenta de que estos baches en el camino son parte de mi crecimiento, de mi camino inverso, de mi des-cubrimiento.

Me conectan con esas heridas que tengo sanar, con mi niña interior.

Creo que he superado el miedo a quedarme sola en esta casa. He desenmascarado ese miedo, ese fantasma, he descubierto lo que tenía que decirme y lo he aceptado. 

He soltado otra capa más. Cada vez estoy más conectada con mi auténtico SER. 

[Tweet “Des-cubrirse a uno mismo es despojarse de todo aquello que no forma parte del yo real”]

Nadie dijo que fuera fácil, pero es un viaje alucinante.

Y cuando al fin me libero de esta pesada carga, respiro profundo, la dejo ir, me despido del miedo y rompo a llorar por una mezcla de alivio, alegría y melancolía sanadora.

Un paso más….

Han pasado 6 meses de aquellos días y no sólo ha desaparecido por completo el miedo a dormir sola, sino también la vulnerabilidad que a veces sentía,  el sentimiento de soledad y la melancolía. Ahora me siento más segura, a salvo conmigo misma, y sobre todo se que cuando vuelvan los nubarrones sabré cómo afrontarlos.

Te dejo con esta maravilla de canción que me ayudó a dejarme sentir esas emociones sanadoras.

Y tú ¿te has sentido alguna vez así? ¿has superado algún miedo que pensaste imposible de superar? ¿Te parece ciencia ficción? Cuéntamelo en los comentarios, me encantaría saber tu opinión y tu experiencia.

Maite Gómez
maite@caminoinverso.com

Un día descubrí que mi vida podía ser lo que yo quisiera, solo tenía que buscar en el sitio adecuado. Desde entonces mi misión es ayudar a otras personas a transformar su vida desde dentro, ser el catalizador de su poder interior. Quiero ser ese Camino Inverso que quiero ver en el mundo.

27 Comments
  • Amparo
    Posted at 14:37h, 27 julio Responder

    Se me ha borrado todo lo que habia piesto. Cachis …me encanta lo que escribes y como lo escribes.

  • Amparo
    Posted at 14:41h, 27 julio Responder

    Ahora parece que si puedo…a ver,lo que queria decirte es que esa desesperacion y esos miedos tambien los siento yo…pero ese click que tu tienes de saber escucharlos..de traducir esas emociones…yo no lo hago…me quedo como una idiota esperando y no soy capaz de traducir lo que siento…es como que asumo que siempre voy a tener ese miedo y me apaño con esas”piedras en el.zapato” asumo que va ser as u siempre…no soy capaz de escucharme y sobre todo buscar la solucion…me gusta mucho que escribas todos los miedos asi de claro y sin tapunos. Eres una valiente. Me encanta. Un beso enorme

    • Maite Gómez
      Posted at 18:42h, 27 julio Responder

      Hola Amparo,

      la verdad es que no es nada fácil conseguir ese “clik”, y yo todavía sigo aprendiendo. Yo, como tú, me sentía mal conmigo misma por no saber superar esas situaciones de miedos, angustia, desesperación, etc. Pero aprendí que lo primero que tenía que hacer para aprender a superarlas era dejar de juzgarme y tratarme con más amor. El reproche a mí misma lo único que hacía era aumentar la angustia.

      Una vez que te aceptas y te tratas bien y con cariño a tí misma, entonces es más fácil escuchar y traducir lo que sientes. Tenemos que tratarnos a nosotros mismos como tratamos a nuestros hijos, con mucho amor, paciencia y sin juicios ni reproches, porque las heridas que salen a la luz siempre tienen su origen precisamente en nuestro niño interior. Y es ahí a donde tenemos que conectar para sanarlas y superar esos miedos y situaciones no resueltas.

      Te aseguro que una vez que conectas con tu niña interior y empiezas a escucharte desde el amor es más fácil identificar tus sentimientos, tus emociones y mentalidad. Y después, ya sabes, ¡a bailar con los miedos! 😉

      ¡Un abrazo grande y gracias por tu comentario guapa!

      • Alicia Pajares Llorente
        Posted at 12:13h, 28 octubre Responder

        Qué buena lectura, Maite. ¡Muchas gracias por compartirlo!

        • Maite Gómez
          Posted at 12:39h, 30 octubre Responder

          Hola Alicia,

          gracias a tí por pasarte a comentar 😉 Me alegra que te haya gustado.

          Un abrazo!

  • Isa
    Posted at 14:39h, 28 julio Responder

    Hola Maite, has contado lo que yo pasé en la misma situación jijiji. Los primeros 18 meses de la vida de mi hijo fui incapaz de irme a mi propia casa sola con él por miedo. En parte por miedo a que le pasara algo y no supiera atenderlo, pero en gran parte por miedo a lo sobrenatural. Cuando volvimos a quedarnos solos me negué a doblegarme al miedo y me quede en mi casa con él. Al principio dormía con la luz encendida pero poco a poco me fui acostumbrando y hoy en dia ya no siento miedo durmiendo con mi peque él y yo solos.
    De todos modos soy la reina ee los miedos y ahora llevo un tiempo enfrentandome a ellos y sanandome de toda una vida de sufrimiento. Gracias por ser una maestra de mi camino.

    • Maite Gómez
      Posted at 14:47h, 28 julio Responder

      Hola Isa,

      qué “causalidad” más bonita. Me alegro de que finalmente superaras ese miedo a dormir sola con tu peque, qué no hará una madre por su hijo, ¿verdad? Porque yo llevo toda la vida con ese miedo, pero hasta ahora no me decidí a atreverme a superarlo ¿cómo iba a cuidar y proteger a mi peque si el miedo me paralizaba?

      Espero que poco a poco vayas superando todos tus miedos y el sufrimiento quede solo en un recuerdo.

      Mil gracias a tí por compartir tu historia y por pasarte a comentar.

      ¡Un abrazo!

  • Sandra
    Posted at 09:07h, 29 julio Responder

    Gracias por abrirte así 😉

    • Maite Gómez
      Posted at 16:19h, 29 julio Responder

      Hola Sandra,

      creo que es la única manera de poder contar una experiencia para que pueda ayudar a quienes estén en la misma situación: abriéndose de verdad. Porque en el fondo todos sentimos las mismas cosas o muy parecidas y no le encuentro el sentido a avergonzarse de compartir nuestras emociones, sentimientos o los pensamientos que acuden a nuestra cabeza en determinadas situaciones.

      Gracias a tí por tu comentario.

      Un abrazo!

  • Yeliz Rivero
    Posted at 16:47h, 30 julio Responder

    Hola, Maite. Encantada de conocerte virtualmente, y admirada porque hayas tenido el valor de enfrentar tu miedo, que haya sido una decisión. A otros la vida nos ha puesto en la posición de enfrentarlo, y qué más, o lo hacemos y lo superamos o nos hundimos. Como dice un afamado conferencista venezolano, Carlos Fraga: “si no te decides, la vida decide por ti, y de una manera brusca, que no te gusta y duele mucho”. Me sentí una vez así y pasé una noche entera sin dormir mirando la luz que entraba la habitación por debajo de la puerta, imaginando que venía alguien abría la puerta y me hacía daño. Fue una noche realmente horrible!!! Y juré que más nunca pasaría una noche así. Decidí revisar las puertas antes de acostarme y dormir plácidamente… Y punto! Lo bueno de esto es que adquieres las herramientas para enfrentar cualquier miedo que se le ocurra atravesarse en el camino, con mayor rapidez y con eficiencia y serenidad, porque sabes que lo vas a conquistar. Saludos desde Venezuela.

    • Maite Gómez
      Posted at 11:23h, 31 julio Responder

      Exacto Yeliz! No se trata de superar un miedo concreto, sino de aprender a afrontar cualquier situación que nos provoque miedo a lo largo de la vida.

      Me encanta ver que cada vez somos más seres despiertos, quienes decidimos tomar las riendas de nuestra vida y crecer desde la consciencia. Enhorabuena por tu valentía y por esa actitud de guerrera!

      Un placer tenerte por aquí y recibir tu comentario.

      Un abrazo.

  • Eva Tejado
    Posted at 19:31h, 31 julio Responder

    Muy valiente por compartir tus miedos y soluciones. Y muy generosa por demostrar que se puede trascender cualquier miedo o circunstancia. Gracias Maite.

    • Maite Gómez
      Posted at 19:36h, 31 julio Responder

      Hola Eva,

      es algo que hay que gritar a los cuatro vientos, y yo he decidido hacerlo superando timideces y miedo a exponerme. Merece totalmente la pena si ayuda a una sola persona.

      Gracias a tí por pasarte a comentarte!

  • Sònia
    Posted at 08:32h, 01 agosto Responder

    Hola Maite,

    Olé tú por haber tenido el valor de escribir un post tan personal. Me ha gustado mucho la forma en que lo has contado, muy intensa. Parecía que estaba con vosotras en la casa.

    Que bien ir superando miedos y desprogramando patrones. Cerrar etapas y evolucionar.

    La maternidad, la reinvención profesional….el miedo a lo desconocido, a las nuevas situaciones. ¿Lo haré bien? ¿Estaré a la altura? ¿Hice bien en liarme la manta a la cabeza y buscar mi camino? ¡Cuánto nos queda aún por trabajar!

    Seguimos 🙂
    Un abrazo,

    Sònia

    • Maite Gómez
      Posted at 09:44h, 01 agosto Responder

      Hola Sonia,

      la verdad es que me costó bastante darle a “publicar”, pero esa es mi esencia, eso es lo que quiero transmitir, y sobre todo, porque creo que así ayudo de verdad a otras personas que se estén enfrentando a algo parecido (vamos, casi todos nosotros en algún momento u otro de nuestra vida).

      Y sobre todo porque hay final feliz y moraleja. Es maravilloso cuando compruebas que ya tenías todas las herramientas para superar el miedo y ni siquiera lo sabías. Es maravilloso cuando despiertas y empiezas a conectar con tu fuente, cuando te pones del lado del amor, aceptando todo como viene, confiando en la vida. Entonces esos fantasmas se desvanecen.

      Este es un camino de largo recorrido, pero una vez que empiezas ya no hay vuelta atrás. Efectivamente, aún nos queda mucho por trabajar.

      Gracias por pasarte a comentar. ¡Seguimos! 😉

      Un abrazo!

  • Ana
    Posted at 08:48h, 01 agosto Responder

    ¡Me he sentido así millones de veces! Y seguiré superando mis miedos toda mi vida. Ahora me resulta divertido y eso me ayuda mucho en el día a día.

    Ser madre es una revolución no solo física sino energética. Nos conecta con sutileza al Amor Incondicional … hay otros caminos pero como mujer éste me parece alucinante. Los hombres no lo viven (ni pueden vivirlo) con la misma intensidad. ¡Somos unas privilegiadas Maite!

    Estás en el camino perfecto … tus palabras así lo demuestran. “El subconsciente no obedece órdenes” porque es información. Sólo obedece sentimientos que es la información transformada a emociones. Para ello es importante diseñar nuestras emociones 😉

    Por resumir: Amor o Miedo. Así de sencillo. Lo complicado es ir transformando cada uno de nuestros cambiantes miedos diarios.

    Encantada de conocerte y de seguir caminando juntas … ¡De corazón!

    • Maite Gómez
      Posted at 09:59h, 01 agosto Responder

      Hola Ana,

      una auténtica revolución, ni más ni menos. Es increíble cómo se expanden tus límites en todos los sentidos, a nivel físico, de energía, paciencia, entrega, sabiduría…. y por supuesto amor incondicional.

      Aunque es verdad que no es un camino de rosas, ni es todo lalalá -como nos venden-. Es un doctorado en el Camino del Guerrero donde, yo personalmente -como muchas otras madres que tiene el valor de reconocerlo a pesar de la condena social- he tocado fondo una y otra vez, hecho o dicho cosas socialmente inaceptables, y he visto tambalearse eso que creía ya conseguido en mi desarrollo emocional y espiritual.

      También es verdad que me estoy lanzando de cabeza a todo lo que suponga un reto, a superar límites y miedos, quizá por mi actitud contraria durante tantos años. Es como si tuviera mucho tiempo que recuperar, como si tuviera que ponerme al día.

      En fin, que como bien dices, al final es cuestión de ponerse del lado del amor o del miedo. Y yo ya hace tiempo que decidí dejar de vivir con miedo 😉

      El placer es mutuo Ana, es una maravilla compartir camino contigo.

      Gracias por pasarte por aquí. ¡Seguimos!

      Un abrazo

  • Elena
    Posted at 21:02h, 01 agosto Responder

    Wow, Maite! Que belleza de reconectar con tu niña interior. Siento totalmente identificada contigo lo de miedo a dormir sola. Te confieso que necesito dormir con una luz tenua para no crear las fantasias que me vienen a la mente. No puedo ver las peliculas de miedo me afectan hasta varios dias despues. Siento que necesito trabajarlo, asi he sido toda mi vida. Bueno tambien hay mas miedos, pero estoy en el camino de exponerme cada dia un poco mas.
    Eres muy valiente en compartir esas experiencias sin filtros, al natural, lo que de verdad adoro en ti. Imagino que hacer este camino con Lua tiene mucho que ver porque te produce unos cambios en el cuerpo que te inflyuen muchisimo, tiene que ser unos momentos unicos.
    Enhorabuena por tu catarsis, imagino que tenia ser brutal, pero con un alivio que mereces. Al final amor siempre gana y todo lo cura, tiene ese poder increible y es maraviolloso.
    Nos vemos en el camino guapa que seguimos haciendo desde corazon.
    un abrazo enorme.

    • Maite Gómez
      Posted at 10:02h, 02 agosto Responder

      Claro que sí! Cuando actúas desde el amor y la aceptación la cura llega sola. Solo hay que abrirse a sentirlo, sin juzgar, sin resistencia, con humildad.

      Gracias por compartir tu experiencia por aquí.

      ¡Seguimos en el camino guapa!

      Abrazo fuerte.

  • carolina
    Posted at 12:08h, 12 septiembre Responder

    Hola Mayte, la verdad es que pinche en el artículo por una gran curiosidad, el título algo extraño para mi me atrajo para saber que más hay ahí detrás de esos miedos.

    La verdad me ha gustado mucho, la forma en que muestras la secuencia de la liberación y todo lo que gira alrededor, de un supuesto miedo que enmascara otro más profundo.

    Me aplica sin duda alguna, pues después de separarme de mi pareja muerta de miedo a quedarme sola, y a enfrentar todo lo que se eso conlleva, sigo ahí en la secuencia, tratando de hallar la respuesta profunda, el origen, la raíz de estos miedos.
    Lo mejor de todo, es que estos sentimientos me han nutrido el alma y no me he permitido parar, tengo miedo pero eso ya no me frena….

    Felicidades !

    • Maite Gómez
      Posted at 14:46h, 12 septiembre Responder

      Olé Carolina!!

      Justo de eso va el miedo, no de paralizarnos sino de aprovecharlo para coger impulso 😉

      Gracias por pasarte a comentar y compartir tu historia, y felicidades a tí por tu tu arrojo y determinación.

      Animo valiente!

  • María Mateos Selma
    Posted at 08:11h, 08 noviembre Responder

    Hola Maite.
    Me llamo María, soy abogada en Cádiz, y bueno, tengo problemas para dormir sola en casa. Mis circunstancias no son como las tuyas, no soy madre, ni tengo un pequeño ser del que cuidar.
    Llevo más de diez años con mi pareja, una lucha constante en la distancia. Él estaba en Bilbao, y yo aquí. Hace tres meses que comenzamos a vivir juntos en el piso que compramos con mucha ilusión. Él… bueno, ha encontrado trabajo en la panadería de un amigo mío, y a diario, de lunes a sábado, se marcha a las 3.45 de la mañana a trabajar. No pienses que me parece mal, en absoluto. Cuando él duerme conmigo en la cama no hay problema. El miedo viene después, cuando se va.
    Normalmente, suelo despertarme con su alarma, otras no, pero me despierto a las 5.00. Y a pesar de que intento dormir, lo suelo conseguir pero cuando falta media hora para que suene el despertador, ya por la mañana. Tengo el despacho en casa, así que da igual a la hora a la que me levante.
    La sensación es extraña, mi habitación está al final del pasillo, pero por el hueco de la puerta se ve parte del pasillo, y parte de la oscuridad de la sala de espera del Despacho (donde debería estar el comedor). Dividí esa zona en despacho y sala de espera, aprovechando que tengo una cocina tipo loft, con salita y todo.
    No sé por qué, me da la sensación de que me observan desde la puerta de la habitación, pero cuando abro los ojos nunca hay nadie. Cuando le doy la espalda a la puerta, me da la sensación de que cuando me gire va a haber alguien que ha entrado en casa. No sé muy bien cómo afrontar esto. Me siento segura en casa en todo momento, salvo cuando me quedo sola por la madrugada.
    Lo cierto es que en 2015 mi vida dio un vuelco. Compré mi casa, ciertamente, pero mi madre y mi suegra padecieron un cáncer. Mi madre de mama, mi suegra de pulmón. Mi suegra falleció al mes, veinte días antes de comprar mi casa. Igual tiene que ver, igual no. Pero la cuestión es que no puedo seguir así. Llevo tres meses que intento evitar las pastillas de valeriana, y toda la pesca. No consigo dormir mucho cuando él se va. La pregunta que me hago siempre es, ¿cómo puedo sentirme segura durante el día, estando sola por lo que sea, y perder esa seguridad de madrugada cuando él se va? El lugar sigue siendo el mismo, las mismas cuatro paredes, las mismas estancias.

    Hay otras cosas personales, del equipo del despacho, no sé si influirán. No quiero extenderme, pero a grandes rasgos. Somos dos abogadas y hasta hace unas dos semanas había una procuradora en el equipo. Creímos que éramos amigas. Pero desde hace ocho meses la cuestión estamos completamente ausentes. Tamara y yo, conformamos el equipo técnico, las dos abogadas. Amigas desde la carrera y con muchos planes de futuro. La otra persona, la procuradora, nos hundió las ilusiones, los planes. Imponiendo su criterio a base de destruir nuestra autoestima, sobre todo la mía, pues llevaba tres años conmigo. Nos dobla la edad, y es una persona que no conoce la humildad. La soberbia la pierde. Nos ha destrozado a nosotras dos. Ahora, desde que nos hemos, digamos, liberado del lastre, nos hemos sentido como bien he dicho, liberadas. Pero claro, no sé si eso tiene que ver con todo. Imagino que es un cúmulo de cosas.

    Siento haberme extendido. Espero no aburrirte. Es solo que… al leer tu post me han dado ciertas ganas de preguntar cómo superar mi miedo a dormir sola en casa.

    Un besito

    • Maite Gómez
      Posted at 13:01h, 08 noviembre Responder

      Hola María,

      yo te puedo decir que después de toda mi vida intentando luchar contra el miedo, al final lo superé exponiéndome del todo a él y sintiéndolo profundamente. Y me di cuenta que el origen de ese miedo se remontaba a muchos años atrás, y en mi cerebro había instalado un “programa” que se activaba con la noche, la oscuridad y la soledad.

      Esos programas residen en nuestro inconsciente y por eso es inútil “luchar” contra el miedo desde el consciente. De ahí que tengamos que acercarnos al miedo desde las emociones, es decir, exponiéndonos a él y permitiendo que aflore ese miedo, porque detrás de ese miedo están las emociones reales que lo provocan.

      En mi caso, me di cuenta de que ese miedo venía de la infancia, cuando pasé una noche sola en una sala oscura de un hospital rodeada de cunas con bebés llorando, y me sentí muy sola y abandonada (aunque realmente no lo estuviera, pero sí recuerdo que me sentía así). Desde entonces siempre me dio miedo dormir sola. Y ahora me doy cuenta de que es porque mi subconsciente asociaba la oscuridad y la soledad física con soledad emocional. Así que como cuento en el post, lo que hice fue dejarme sentir ese miedo y preguntarme por qué me sentía así, preguntarme y observar mis emociones, sin censuras ni cuestionamientos. Y cuando finalmente descubrí que la emoción detrás del miedo era la soledad y el abandono desmonté ese programa, porque ahora no me siento sola y abandonada, así que ya no tiene sentido que me asalte ese miedo. Se trata de romper el patrón del pasado que ya no nos sirve y cambiarlo por uno nuevo.

      Te animo a que intentes acercarte a tus emociones desde el miedo y te preguntes por qué te sientes así, qué hay detrás. Quizá haya algo que tengas que resolver, o llorar, o superar…

      Espero que te sirva y si quieres profundizar aquí me tienes para lo que sea. Ojalá consigas superar ese miedo, me encantaría saberlo.

      ¡Un abrazo fuerte!

  • Serrana
    Posted at 12:38h, 09 enero Responder

    Hola Maite! Estaba sola en casa con mi hijo , googleando sobre el pánico a dormir sola, que padezco ya hace unos cuantos años, y encontré tu maravilloso testimonio. Me mudé a una nueva ciudad hace pocos dias aun no conozco a nadie. Cada diá me convenzo más de que nada sucede al azhar. Hace mucho quiero vencerlo y algo me lo impide. Actualmente solo me quedo sola unas horas de la madrugada, pero desde horas antes mi mente empieza a elucubrar con verme en medio del silencio y tener la necesidad de ver que hay personas despiertas. Tengo pánico al pánico que me genera la desolación. Creo que la palabra clave fue SANAR MI NIÑA INTERIOR. He recorrido un largo camino de auto descubrimiento con ayuda de todo tipo pero siempre me queda un poquito más para ahondar en esa herida infantil. Tengo esperanza de poder escribirte dentro de un tiempo para contarte que lo superé. QUE ASI SEA! gratitud infinita por abrir tú corazón

    • Maite Gómez
      Posted at 13:09h, 09 enero Responder

      Hola Serrana,

      yo soy una absoluta convencida de que nada pasa por casualidad, sino por “CAUSAlidad”, o como dijo Jung por Sincronicidad. Es una clara señal de que estamos despiertos y atentos a las señales de nuestro entorno, de nuestro interior, del universo..

      Me alegro muchísimo de que hayas aterrizado por aquí y estoy segura de que si has sabido detectar esa palabra clave para tí sabrás como superar ese miedo a dormir sola. Te recomiendo la Visualización de tu Niño Interior de Maria José Cabanillas, a mí me ayudó mucho a conectar con mi niña y a partir de ahí escucharla más, para finalmente empezar a sanarla.

      Espero verte por aquí dentro de muy poquito contando cómo fue tu experiencia superando el miedo ¡a por ello! 😉

      Mil gracias por tu comentario y por compartir desde el corazón.

      Abrazo fuerte.

  • Laura Varela
    Posted at 00:57h, 07 marzo Responder

    Me acabo de mudar a vivir sola hace 3 meses. Al incio, podía dormir fácilmente. Hace 1 mes comence con ideas fatalistas y de catastrofe cada que intebto dormir. No duermo, duermo mal, estoy cansada e irritada. Me da pena contar esto, porque en mi mente, no es posible que una mujer independiente de 33 años, tenga miedo de fantasmas y cosas malas…. leer esto fue liberador. Desde el corazón, gracias!.

    • Maite Gómez
      Posted at 14:51h, 07 marzo Responder

      Hola Laura,

      precisamente por eso me animé a contar mi experiencia, porque se que mucha gente se siente o se ha sentido así. No tienes por qué avergonzarte de lo que sientes, el hecho de que seamos adultos no nos libra de miedos y sentimientos aparentemente irracionales. De hecho, tenemos más de los que solemos reconocer. Por eso el primer paso para superarlos es reconocerlos y aceptarlos, y aceptarnos a nosotras mismas sea lo que sea que sintamos.

      Nos han llenado de tantas creencias, clichés y prejuicios sobre cómo tenemos que ser, lo que tenemos que hacer, incluso lo que tenemos que sentir, que cuando nos salimos de lo que se supone que “tiene que ser” nos sentimos mal con nosotras mismas porque creemos que hay mal en nosotras. ¡Pero nada más lejos de la realidad! Por eso me empeño en defender el derecho a ser como somos realmente, a dejar salir lo que sentimos, a expresarlo, a aceptarlo, para así, descubrirnos.

      Detrás de cada emoción, cada miedo o cada pensamiento recurrente hay un mensaje de nuestro subconsciente, todo tiene su función, y no hay emociones buenas ni malas, ni socialmente aceptables o reprochables.

      Así que me alegra que te hayas sentido liberada, y te animo a que indagues sobre qué hay detrás de ese miedo, porque sin duda te ayudará no solo a superarlo, sino a crecer como persona.

      Un abrazo enorme y gracias por tu comentario!

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