Para qué sirve un día de mierda

Llevo unas semanas, más bien meses, que no levanto cabeza. Se repiten los días de mierda con más frecuencia que antes de la mudanza. Y no es que esté mal, es más bien un vaivén emocional, muy típico de mí desde siempre.

La diferencia entre antes y ahora es que cada vez me cuesta menos salir del pozo, y no me recreo tanto retozando en el fango.

Digamos que he ido aprendiendo a conocerme, a gestionar mis emociones,  y aunque aún me queda mucho por aprender, es fácil ver mejoría cuando partes de cero pelotero en inteligencia emocional, como yo hace cuatro años.

¿QUÉ PASABA?

Me refugiaba en el victimismo.

Cuando pensaba que la vida era así porque tenía que ser así, que yo era así porque sí y que no había nada que yo pudiera hacer por cambiarlo, me instalé en la queja, el victimismo y la autocompasión.

Un lugar calentito y muy cómodo para no tener que tomar decisiones y actuar. Total ¿para qué? Si no había forma de salir de esa situación que “me había tocado”.

Sin embargo, por otro lado, sentía algo muy fuerte dentro de mí que luchaba por salir. Ahora se que era mi verdadero yo, mi esencia, mi alma  o como quieras llamarlo.

Vivía con una gran tensión interior.

El caso es que entre mi yo-idea (lo que creo que soy) y mi yo-ideal (lo que me gustaría llegar ser) había un abismo. Y esa tensión, esa confrontación, ese vivir polarizada era una bomba de relojería.

Así que vivía en un equilibrio inestable, de forma reactiva, siempre a flor de piel, siempre a punto de explotar.

Y cuando el vaso de la rabia, la ira, la impotencia y la frustración se llenaba, estallaba en mil pedazos y la onda expansiva se llevaba todo lo que pillaba por delante, normalmente la gente más cercana, la que más me quería.

Analfabeta emocional.

Por aquel entonces no sabía que no tenía por qué ser así, que mi vida podía ser como yo quisiera que fuera, que yo tenía todo lo que necesitaba para vivir en paz, armonía y coherencia con mi esencia, con mis valores, con mi yo verdadero. 

No sabía que la vida no es blanco o negro, que la felicidad no es un destino sino una actitud.

No sabía que las emociones no tiene por qué dominarte, sino que nosotros mismos podemos gestionarlas para vivir en equilibrio y sin demasiados altibajos. Y digo sin “demasiados” altibajos porque, en mi caso, aún los considero parte de mí.

Se que los grandes sabios de todos los tiempos y los gurús de la nueva era dicen que se puede vivir en total equilibrio, en paz contigo mismo en todo momento, pero yo no lo he experimentado de forma permanente, y por eso aún no puedo decir que no siga teniendo altibajos. 

Sí, tengo altibajos. Y sí, tengo días de mierda.

Pero ya no me llevan a una espiral de lamentaciones y autodestrucción.

¿AHORA? AHORA SOY FAN DE LOS DIAS DE MIERDA

Bienvenidos fantasmas.

Ahora se que cuando tengo un día -o días- chungo, de bajón, no puedo intentar salvarlo sin más, o rechazarlo, o ignorarlo.

Tengo que dejarme sentirlo, tengo que observar cómo me siento. Tengo que ponerle nombre y apellidos a mis emociones, a lo que siento, a esos fantasmas que amablemente me visitan cada cierto tiempo

Tengo que permitirles estar en mí sin resistirme, sin luchar, pero sin dar lugar a que se acomoden demasiado.

Y después, dejarles ir de buen rollo.

He comprobado que cuando hago esto, cuando no me opongo ni reprimo mis emociones, antes de irse me dejan una nota, y ahí es donde me explican de dónde vienen y por qué vinieron.  

Y todo eso  me da una pista de por dónde debo seguir mi camino para no cruzarme de nuevo con ellos, con los fantasmas del pasado en forma de emociones negativas.

Al menos en un futuro cercano.

Porque vuelven, joder que si vuelven. Aunque gracias al trabajo interior, a mi camino inverso, cada vez menos y con menos frecuencia.

Bajo el prisma de la inteligencia emocional. 

Desde que empecé a conocer y experimentar diferentes técnicas de gestión emocional y autoconocimiento, y aplicarlo en mi día a día, mi vida ha dado un giro radical. 

No he alcanzado el estado zen (ni creo que lo haga), pero he mejorado muy mucho mis tiempos de recuperación, y sobre todo mi perspectiva.

Ahora no huyo de los bajones, sino que los recibo con un cosquilleo en la barriga,  porque siempre salgo renovada y con mejoras que implementar en mi vida.

Digamos que ahora soy fan de los día de mierda.

[Tweet “Ya no huyo de los bajones, los días de mierda siempre me enseñan algo”]

Me ayudan tanto a mejorar que a veces me siento un poco masoquista, porque parece que voy buscando situaciones límite, siempre saliendo un poco más de mi zona cómoda, siempre forzando un poco más.

Y claro, al final la cuerda se rompe. Y es entonces cuando cojo el cuaderno de notas de mi corteza prefrontal y espero a ver qué me dicen esos fantasmas del pasado.

Escuchando a los fantasmas del pasado

Tomo nota de cuanto me dicen y de cómo lo dicen (no siempre está claro, pero si observas con atención algo aprendes).

Y es que siempre son fantasmas del pasado, que se repiten una y otra vez hasta que aprendemos la lección.

EL PATRON MENTAL Y EL AUTOCONOCIMIENTO

Por eso me fascina el autoconocimiento, piedra angular y punto de partida de todo cambio y evolución personal.

Creo que es fundamental conocer quiénes somos y distinguir entre lo que somos en realidad (esencia) y el traje que nos pusieron/pusimos siendo niños y aún llevamos puesto (ego o personalidad).

Del “ser” al “modo de ser”.

Y es que cuando nacemos somos puros, somos nosotros mismos, somos un ser, sin más.

Pero poco a poco vamos adquiriendo un modo” de ser, según adoptemos un patrón de comportamiento en función de lo que nos impone la sociedad,  de la respuesta que obtenemos según nos comportemos de una forma u otra.

Aprendo que cuando me porto “bien” me quieren; que cuando me porto “mal” me regañan y me rechazan, incluso me dicen que no me quieren. Aprendo que si voy corriendo por el salón, me tropiezo con la mesa y me caigo la culpa es de la mesa (porque  los mayores tratan de consolarme diciendo “¡mesa mala! ¡mesa mala!”).

Y así en todas las situaciones a las que nos vamos enfrentando a lo largo de nuestra vida.

Y entonces dejamos simplemente de ser.

Pasamos a ser una niña buena o una niña mala, una niña lista o una niña tonta, una niña obediente o una niña traviesa.

Aprendemos a comportarnos de una manera u otra en función de lo que queramos obtener.

Si queremos que mamá y papá nos quieran aprendemos a ser niñas buenas, obedientes y aplicadas. Lo  que en mis tiempos significaba “no dar guerra”, “sacar buenas notas”, “no rechistar”. Si queremos conseguir una chuche o un juguete aprendemos a “vender” nuestro afecto, porque sabemos que si le damos un beso a la abuelita nos dará un caramelo.

Vamos tejiendo un patrón mental que repetimos a lo largo de nuestra vida.

Siguiendo patrones

Iniciando el camino inverso.

El problema viene cuando no obtenemos del exterior la respuesta o recompensa que esperamos de nuestro comportamiento.

Y es entonces cuando nos encontramos perdidos y no encontramos nuestro camino. 

Porque hemos aprendido a obtener nuestra felicidad o “recompensa” del exterior, de los demás.  No sabemos cómo obtenerlo de nuestro interior. No sabemos ni siquiera que podemos obtenerlo de nuestro interior.

No actuamos desde nuestra esencia, desde nuestros propios valores y necesidades, sino aplicando aquél patrón adquirido en la infancia. Estamos en el camino equivocado

Por eso, para encontrar nuestro camino y poder alcanzar la autorrealización personal tenemos que desaprender lo aprendido, despojarnos de ese traje y reconectar con nuestra esencia, con lo que somos realmente, con nuestra brújula interior.

[Tweet “Solo alcanzaremos la autorrealización cuando conectemos con nuestra esencia”]

Se trata de dejar de esperar que lo demás o los demás sea como yo espero que sea, y buscar lo que me falta en mi interior, en mi fuente, en mí.

Solo cuando sabemos quiénes somos, por qué actuamos cómo actuamos, qué nos hace vulnerables, cuáles son nuestros puntos débiles y cuáles son nuestras fortalezas podremos detectar cuándo estamos actuando bajo ese patrón mental adquirido. 

Ese es el primer paso para reprogramarnos, para resetear y actualizar nuestro sistema operativo.

LA CONSCIENCIA, ULTIMA PIEZA DEL PUZZLE

Pero solo podemos detectarlo si estamos despiertos, si somos capaces de darnos cuenta cuando actuamos de cómo actuamos y por qué actuamos como actuamos.

Y eso requiere entrenamiento.

Hay que entrenar la consciencia. Estar presente, de verdad, en cada momento.

Es en esas décimas de segundo justo antes de actuar, cuando, al tomar conciencia de lo que está realmente ocurriendo, podemos pararnos a pensar y cambiar nuestra respuesta, nuestra reacción, de forma que no salte el piloto automático y podamos decidir conscientemente cómo actuar.

Se trata de dejar de vivir de forma reactiva para vivir de forma activa.

Dejar de actuar desde el ego (desde esa personalidad adquirida, ajena a nosotros) y actuar desde nuestra verdadera esencia. 

[Tweet “Vivir de forma consciente es actuar desde nuestra esencia, y no desde el ego”]

Es entonces, después de quitarnos el traje, de conectar con nuestro auténtico ser o yo verdadero  y actuar de forma consciente, cuando los fantasmas del pasado abandonan nuestro purgatorio emocional para descansar en el cielo de los fantasmas del pasado.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado. 

Y tú ¿has tenido algún día de mierda últimamente? ¿Cómo los afrontas? ¿Te resulta familiar algo de lo que te he contado? Déjame un comentario y dime que no estoy loca porfa

Maite Gómez
maite@caminoinverso.com

Mi misión es ayudarte a encontrar tu propio camino, a transformar tu vida desde dentro, para que empieces a vivir una vida plena y con sentido. Creo en el poder transformador de la acción y en el miedo como motor de cambio y crecimiento.

22 Comments
  • Aida Moragues
    Posted at 12:14h, 18 abril Responder

    Hola! Me ha encantado tu post! Justo estos días estan siendo un poco “mierda” y ayer ya fué la bomba de …., yo también trabajo en Inteligencia Emocional y Autoestima y esto no nos exime a tener épocas, días así. Doy gracias a todo mi trabajo porque me ha enseñado a no regozijarme en el victimismo ( como bien doces) y a escuchar esas emociones negativas que vienen para avisarme que algo pasa y tengo que hacer. Así que al final del día de ayer me dije “Eh para con el ay por qué a mí” , busca dentro, encuentra y muévete; y sienta tan bien. Felicidades por el post.

    • Maite Gómez
      Posted at 12:26h, 18 abril Responder

      Hola Aida!

      Exacto, nadie se libra de tener días malos, ni siquiera los que trabajamos en el mundo del Desarrollo Personal y la Inteligencia Emocional, igual que los dentistas no pueden evitar tener caries. Lo importante es tener la honestidad de saber mirar hacia dentro de nosotros, de sentir el dolor y escuchar de dónde viene.

      Sienta genial sentir el dolor, la tristeza, la rabia y la frustración, y tener la tranquilidad de saber que no estarán ahí para siempre, sino que han venido a decirnos algo. Y sobre todo sienta genial cuando sales del túnel y ves todo lo que has crecido mientras estabas en la “mierda”.

      Gracias por tus palabras Aida, me alegra que te haya gustado 😉

      ¡Abrazo fuerte!

  • Lorena
    Posted at 12:56h, 18 abril Responder

    Muchas gracias por volver a escribir, Maite. Necesitamos más cosas como esta a diario!
    Todos tenemos días de mierda. Y mientras estemos encarnados, por muy gurú que seas, es que algo queda por aprender, y la única forma de aprender es de los altibajos.

    Un abrazo,
    Lorena

    • Maite Gómez
      Posted at 15:12h, 18 abril Responder

      Hola Lorena!

      Así es, la vida rosa y lalala es solo para las películas y facebook. Dios me libre de una vida sin bajones, porque entonces dejaría de crecer, y si no creces, mueres.

      Gracias por pasarte por aquí y por tus palabras Lorena!

      Abrazo fuerte!

      PD. Mi próximo video lleva tu nombre, gracias por servirme de inspiración 😉

  • Masha
    Posted at 16:37h, 18 abril Responder

    Me encanta Maite! Tu crecimiento, tu fuerza, tu determinación y tu honestidad. Enamorémonos de esos días malos (jajaja soy mucho más polite) para abrazar nuestra vulnerabilidad, para aceptarnos y darnos cuenta de que lo bonito está también en lo feo, que la vida sea como sea es vida y es maravillosa porque sí! Gracias por inspirarnos y bienvenida de nuevo, preciosa!

    • Maite Gómez
      Posted at 17:16h, 18 abril Responder

      Hola Masha!

      Gracias por tu calurosa bienvenida, y gracias a tí, porque sabes que un pedacito de Camino Inverso lleva tu nombre 😉

      Siempre he tenido mucho de ave fénix, y por eso creo que, ahora que he descubierto mi camino y que me estoy conociendo cada vez más, me cuesta menos resurgir de mis cenizas, porque se de lo que soy capaz, se donde quiero llegar y quiero ir a por ello.
      Cuando tienes un por qué es más fácil encontrar un cómo, sobre todo cuando llevas media vida sin un por qué y de pronto lo descubres.

      Si te ha gustado este artículo te encantará el próximo, es sobre un amor que tenemos en común 😉

      Abrazo fuerte guapa!

  • Elena
    Posted at 18:16h, 18 abril Responder

    Bienvenida Maite, enhorabuena por tu articulo y me alegro que vuelvas a publicar. Gracias por tu sinceridad y naturalidad, por tu ejemplo. Totalmente las fantasmas siempre estan presentes hasta que no aprendemos y no somos conscientes donde nos encontramos en momentos de accion. Estar en el presente de verdad es lo maximo. Somos las protagonistas, podemos gestionar nuestro estado emocional y nuestra reaccion si sabemos parrar a tiempo. Yo estoy en el camino, aprendiendo dia a dia y me encanta como sigues el tuyo con los retos que enfrentas, y me encanta que podemos aprender unos de otros y crecer juntos. un gran abrazo guapa.

    • Maite Gómez
      Posted at 19:42h, 18 abril Responder

      Claro que sí Elena! Es genial estar en este camino y compartirlo con otras personas, cada una con sus retos, con sus dificultades, con sus bloqueos, pero todas con algo especial que aportar.

      Muchas gracias por tus palabras y por pasarte a comentar. ¡Seguimos creciendo en el camino!

      ¡Un abrazo fuerte guapa!

  • Tony Pérez
    Posted at 19:06h, 18 abril Responder

    Hola Maite!
    Ya te digo si he tenido días de mierda habitualmente, días en los que la tormenta de arena (yo los llamo así), no cesa, y aunque tenga claro que siempre pasa, a veces pierdo la paciencia.
    Luego analizo y pienso en esos toques que nos da el universo en forma de frustración, de los porqués y de cómo resolver ese conflicto, de cómo equiparnos mejor para la siguiente tormenta para que no nos afecte tanto, ni a nosotros ni a los que nos rodean.
    Un placer leerte de nuevo amiga, un fuerte abrazo.

    • Maite Gómez
      Posted at 19:53h, 18 abril Responder

      Hola Tony!

      Qué bien verte por aquí.

      Gracias a esas tormentas de arena y a esos toques del universo (reconozco que al final fueron auténticas bofetadas porque no me enteraba) encontré mi camino de baldosas amarillas.

      Fundamental estar despiertos y aprender la lección, porque si no volverán y volverán esos fantasmas una y otra vez. A mí me costó despertar, y por eso quiero gritar a los cuatro vientos lo que a leches aprendí, por si de alguna manera puede ayudar a alguien en su camino inverso.

      Gracias por pasarte por aquí. Sabes que el placer es mutuo amigo 😉

      Abrazo fuerte!

  • Victro
    Posted at 16:30h, 21 abril Responder

    Hola Maite!

    Me ha encantado el artículo y tu manera de escribir, enhorabuena.

    Ya te digo si he tenido días de mierda últimamente, sin ir más lejos hace dos semanas tuve una semana de mierda pero bueno, qué se le va a hacer. Cuando tienes una de éstas tienes que pensar que la siguiente solo puede ser mejor 😛

    Yo aún estoy en pañales en esto del autoconocimiento, la evolución personal, la gestión emocional y demás pero cada vez creo más en ello y voy virando hacia allí.

    Un abrazo!!

    • Maite Gómez
      Posted at 19:56h, 21 abril Responder

      Hola Victor!

      Qué bien verte por aquí 😄

      Y qué bien que estés poniendo rumbo al autoconocimiento y el crecimiento personal. Es un camino que engancha y sobre todo que te hace experimentar cosas maravillosas, te hace sentir dueño de tu vida y de tus emociones y no sentirte a la deriva en la vida. En términos surferos sería como subirse a la ola perfecta, cuando te abres a la vida, confías y sabes que todo va a ir bien.

      Y lo mejor de todo es que ¡ya tenemos lo que necesitamos dentro de nosotros! Solo hay que hacer ese camino inverso hacia nuestro interior y descubrir nuestra esencia. A partir de ahí se abre un mundo nuevo.

      ¡Espero verte en este maravilloso camino!

      Gracias por pasarte por aquí y comentar. Me alegra que te haya gustado 😉

      ¡Un abrazote!

  • Eliana
    Posted at 22:45h, 21 abril Responder

    Maite un gran post, sin duda, lleno de autenticidad y valentía, y por supuesto que no estás loca, muchas personas no saben el provecho que se le puede sacar a los días de mierda. Cuanta gente veo por ahí tratando por sobre todas las cosas no sentirse tristes y aparentando una no tristeza que al final los delata, porque tarde o temprano el cuerpo habla y nos dice la cantidad de días de mierda que hemos reprimido y no nos hemos permitido sentir. Claro que yo he tenido días así, y claro que antes yo era una repartidora de culpa nata, si tenía un día de mierda cualquiera era el culpable menos yo, es que el puesto de víctima es un lugar calentito, como lo has destacado, pero que con el tiempo pesa porque no nos termina dando ningún beneficio y nos deja arrinconados sin reaccionar. Después de estos últimos años trabajando en mi crecimiento personal, me doy cuenta que un día de mierda es de toda mi responsabilidad y me permito sentirlo, lo lloro, lo integro a mi vida y dejo que las emociones sentidas me digan lo que todavía no he resuelto. Tampoco llego aún al zen ni al nirvana ni a momentos de absoluta plenitud y bienestar, pero he tenido tantos momentos de lucidez y agradecimiento, que ahora vivir un día malo no me derrota ni me auto castigo, solo sé que es parte de mi vida, sabiendo que un día impregnado de tristeza puede ser tan productivo como un día lleno dicha y alegría.
    Me he tropezado con tu post por medio de las redes sociales, y ha sido una grandiosa coincidencia.
    Saludos.

    • Maite Gómez
      Posted at 11:43h, 22 abril Responder

      Hola Eliana,

      qué bien lo has descrito. Es que para mí esa es la clave del crecimiento personal, no se trata de estar todo el día sonriente regalando flores y lalala, sino de saber sentir, gestionar y aprender de las emociones, y que no nos dominen ellas a nosotros. De tomar las riendas de nuestra vida y dejar de refugiarnos en el victimismo y la autocompasión.

      Me encanta ver que cada vez somos más en este maravilloso camino. Estoy convencida que estamos viviendo un resurgir espiritual, un despertar de conciencias colectivo y es genial formar parte de ello.

      ¿Grandiosa coincidencia? ¿o causalidad? Yo cada vez creo menos en las casualidades y más en las “causalidades”. Sea por lo que sea, es genial que hayas aterrizado aquí.

      Nos vemos en el camino.

      ¡Un abrazo!

  • ADELA EMILIA GOMEZ AYALA
    Posted at 11:55h, 25 abril Responder

    Hola Maite.

    El post me ha parecido muy interesante, porque realmente nunca puedes tenerlo todo bajo control y tienes que reaccionar ante imprevistos y situaciones que te descuadran.
    Al mismo tiempo, hace falta tener un gran coraje y fuerza interior para reconocer esas sensaciones públicamente; muchos intentamos meternos en la coraza, de a mí no me importa, estoy bien, cuando muchas veces la realidad no es esa.

    Autoconocerse es fundamental, y requiere valentía, pues supone tener que mirar a tu pasado, y recordar cosas que salieron mal o que te marcaron, de modo que sólo analizándolas a la luz del tiempo y desde tu perspectiva actual, en lugar de convertirse en un fracaso, constituyan una enseñanza que te sirva para evitar o solucionar situaciones parecidas; sería como esa frase tan manida, de caerse, levantarse, sacudirse el polvo y seguir, pero analizando el por qué te has caído y cómo debes reaccionar ante esa caída.

    Sinceramente, me parece un post muy útil para todos y honesto para tí misma.

    Un afectuoso saludo

    • Maite Gómez
      Posted at 12:27h, 25 abril Responder

      Hola Emilia,

      eso es lo que pretendo con este post, decirle al mundo que no pasa nada por reconocer que estamos mal, que sufrimos o que no sabemos cómo afrontar una situación. Es más, es el primer paso para dejar de sufrir.

      Y es que creo que ya es hora de quitarnos esa máscara de aparente felicidad, y reconocer que somos vulnerables, que a veces no sabemos qué hacer, que a veces sufrimos, ¡todos sufrimos! y no pasa nada, forma parte de la naturaleza humana. El problema es que nos han hecho creer desde siempre que reconocer nuestra vulnerabilidad es signo de debilidad y cobardía, cuando es todo lo contrario.

      Realmente creo que estamos viviendo un cambio de era, de apertura mental y crecimiento espiritual, y cada vez somos más conscientes de nosotros mismos, buscamos mejorar y dar lo mejor a los demás. De otra manera estaríamos abocados a la extinción del hombre por el hombre.

      Y en este camino de crecimiento el autoconocimiento es fundamental, el volver a mirar dentro de nosotros y buscar ahí lo que erróneamente estamos buscando fuera, en el exterior. Solo así podemos conectar con nuestra fuerza interior, fuente, esencia o como quieras llamarlo, para vivir una vida plena y con sentido.

      Conectar con nuestro pasado, con nuestro niño interior y sanar esas heridas abiertas es un paso fundamental para ello, efectivamente.

      Me alegro que te haya gustado Adela. Muchas gracias por pasarte a comentar 😉

      Un abrazo!

  • Montserrat Benavides
    Posted at 10:52h, 26 abril Responder

    Hola Maite, acabo de aterrizar por primera vez en tu blog a través de facebook. Y me ha gustado mucho tu post, tu manera de hablar de esos días tan “maravillosos” que todos tenemos. Aunque si te soy y me soy totalmente sincera preferiría no tenerlos, la verdad.
    Pero como todavía me queda mucho camino que recorrer y no he llegado el estado Zen, sé que están ahí y seguirán estando, así que los acepto y procuro aprender algo más de mi a través de ellos.
    Lo bueno de todo esto y como tu dices, es que ahora es diferente de hace 10 años y cada día es diferente y tengo la seguridad, en pocas cosas estoy tan segura, de que a medida que pase por este tipo de días, se irán diluyendo mis neuras, y estaré más cerca de mi misma.
    Y como tú, desde ahí puedo acompañar a otras mujeres en su propio camino .
    Enhorabuena por tu post! Un abrazo

    • Maite Gómez
      Posted at 11:00h, 26 abril Responder

      Hola Montserrat,

      qué bien que estés en este maravilloso camino de autoconocimiento y crecimiento personal. Es casi magia ver cómo evolucionamos y cómo somos capaces de afrontar de manera totalmente distinta los días chungos a medida que lo hacemos. Aunque claro, yo también preferiría no tenerlos, o al menos de forma muy esporádica.

      Pero lo bueno de estar despiertas y conectadas con nuestra esencia es que somos capaces de darle la vuelta a las situaciones adversas, y manejarlas en lugar de que nos manejen ellas a nosotras.

      Hay una frase que me encanta y lo resume muy bien: “Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama sino en sus propias alas.”

      Gracias por pasarte por aquí y nos vemos en el camino.

      ¡Un abrazo!

  • Maria
    Posted at 15:05h, 28 abril Responder

    Casualidad de las casualidades he dado con este post que me ha servido para situar algunas cosas que ando trabajando recientemente. Gracias.
    Pero me queda la duda… cómo reconocer esas pistas, esas notas, que nos mandan esos fantasmas? Podrías escribir más sobre ello, concretar, dar orientaciones… para poder captarlos y no dejarlos escapar? Ahí lo dejo… a ver si te animas a escribir un post sobre este tema…

    • Maite Gómez
      Posted at 15:21h, 28 abril Responder

      Hola María,

      me alegro un montón de que te haya servido! Yo hace tiempo que dejé de creer en las casualidades, y creo más en las causalidades 😉

      Tomo nota de tu propuesta, pero ya te adelanto que tiene mucho que ver con conocerse bien a una misma y con las creencias que tenemos.

      ¡Un abrazo y gracias por pasarte a comentar!

  • María
    Posted at 23:29h, 28 abril Responder

    Hemos encarnado en la Tierra para experimentar contrastes. 🙂 Pero creo que (uanque no es mi caso) se puede aprender a buenas maneras, por elección.

    • Maite Gómez
      Posted at 10:08h, 29 abril Responder

      Hola María,

      efectivamente la vida es un cúmulo de experiencias buenas y malas. Lo que quiero transmitir con este post es que inlcuso en los días malos podemos aprender algo que nos hace crecer, evolucionar. Claro que lo mejor sería aprender de forma voluntaria, consciente, pero no siempre estamos lo suficientemente despiertos para aprender ciertas cosas de nuestro universo interior.

      Un abrazo y gracias por tu comentario.

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