15 señales de que estás en el camino equivocado.

Se muy bien lo que es estar en otro camino que no es el tuyo, y seguro que a tí te ha pasado en algún momento de tu vida, o quizá te está pasando ahora mismo.  Cuando nos encontramos inmersos en nuestro día a día, vamos acelerados, con prisas, actuamos por inercia y no nos paramos a pensar si estamos donde queremos estar.

Y así van pasando los años y dejamos la vida correr, sin darnos cuenta que hay otro camino, que podemos elegir y que está en nuestra mano vivir al máximo nuestra vida. Vivir según nuestras reglas, cómo, dónde y con quién queramos vivir.

Mientras vivimos en el gris, en la inconsciencia, en piloto automático, no somos capaces de escucharnos, de detectar los síntomas que nos dicen a gritos que por ahí no vamos bien, que tenemos que pararnos, levantar la cabeza y preguntarnos si estamos siguiendo el camino correcto. El camino que nos dice nuestra brújula interior, nuestro corazón.

Echando la vista atrás, reconozco muchos de estos síntomas en mi vida, cuando sentía que había algo que no encajaba, pero ni me planteaba la posibilidad de que hubiera otro camino, de que pudiera elegir.

A ver si te suena alguno.

#1 Te cuesta muchísimo levantarte por las mañanas.

Y no me refiero de la pereza que a todos nos da madrugar y ponernos en marcha, sino de algo más fuerte, más profundo. Te invade una angustia, un malestar, un desasosiego, en fin una mala leche del carajo. Desearías quedarte en la cama todo el día, sin pensar en nada, simplemente esperando que pase otro día, y otro, hasta el fin de semana y luego las vacaciones.

Probablemente, además, no has descansado bien porque te dormiste tarde dándole vueltas y vueltas a la cabeza, pensando en ese problema que no acabas de resolver, lamentando tu situación, compadeciéndote de tí mismo y deseando ser otra persona, en otro lugar, en otra vida.

O porque te acostaste tarde intentando apurar la máximo tu ratito de “libertad” en el sofá frente al televisor, para olvidar que mañana tienes que madrugar para ir a trabajar en algo que no te gusta.

O estuviste de cañas con los amigos y te dejaste llevar por la alegría del momento, tu momento, sin jefes, padres o pareja que te digan lo que tienes que hacer o coarten tu libertad.

Si te sientes así muy probablemente hay algo en tu vida que no está como debería estar, el trabajo, tu relación de pareja, tu amor propio, etc.

Es hora de que te pares a reflexionar sobre ello y actúes en consecuencia.

#2 Los domingos por la tarde son una lenta agonía.

Durante muchos años los domingos para mí eran una tortura. Era como estar en el corredor de la muerte, esperando que llegara la condena del lunes por la mañana.

Y es que me dedicaba a algo que no me gustaba y que durante mucho tiempo incluso me frustraba. Una frustración diaria que hacía que los viernes por la tarde no quisiera más que desconectar y olvidar la semana.

Y como suele pasar cuando tenemos miedo a un acontecimiento importante -una entrevista de trabajo, un examen o una operación- sufrimos más pensando en ello que viviéndolo. Por eso los domingos por la tarde son una tortura para quienes se dedican a algo lo que no les gusta e incluso detestan.

No estás en el camino adecuado si cada fin de semana te sientes como un preso en libertad condicional disfrutando de un permiso.

#3 Sólo te sientes bien en tus ratos de ocio.

Si eres de las que sufre el domingo por la tarde probablemente seas de las que solo se sienten a gusto consigo mismos y con la vida fuera del horario laboral.

Yo misma me sentía y actuaba de forma muy diferente cuando estaba en el trabajo a cuando no lo estaba. Sentirse o actuar diferente no es malo si no se trata de algo extremo, o si no implica reprimir tu verdadera personalidad.

El problema viene cuando en tu trabajo o dedicación profesional vives en contradicción con tus ideales, valores o personalidad, ya que esto significa que sufres durante una tercera parte del día, y por tanto de tu vida.

#4 Consumes de forma compulsiva.

Detrás de los comportamientos compulsivos suele haber varias causas, y una de ellas es la ansiedad. En mi caso, el dedicar más de un tercio de mi día a algo que no me gustaba me generaba muchísima ansiedad e inconscientemente trataba de calmarla consumiendo de forma compulsiva casi todo lo consumible (comprar, comer, beber, fumar, etc.)

Te sueles ir de compras sin necesitarlo.

Sientes un impulso irrefrenable de ir de compras, aunque no lo necesites. Comprarte unos vaqueros nuevos o unos zapatos es como un chute de felicidad inmediata, obtienes una satisfacción inexplicable que no encuentras en el resto del día.

Pero esa sensación de bienestar dura poco, y después no solo vuelves a sentirte desgraciada, sino que encima ahora te sientes culpable porque te has gastado un dinero extra que no te podías permitir. Y lo peor de todo es que probablemente esos pantalones acaben en la parte de atrás del armario porque ni siquiera te gustaban del todo.

Resultado:

  • eres más pobre
  • tienes un pantalón que no te gusta, ocupando el poco espacio que tienes en el armario
  • te sientes culpable por ello.

Bebes y fumas como si no hubiera mañana.

Acumulas tanta rabia contenida, tanta insatisfacción durante la semana que cuando llega el fin de semana o el mítico jueves de cañas, bebes y fumas a tutiplén.

Llevas toda la semana trabajando, puteada, y te mereces este momento de relax, de disfrute y esparcimiento. ¿Hay algo mejor que unas cañitas con su tapa y una buena conversación con los amigos?

El problema es que tú no te tomas 3 o 4 cañas, tú te bebes el bar. Tienes tal nivel de ansiedad que te las bebes como agua en el desierto, y así van cayendo una y otra y otra y otra…. Y entonces cobra vida la expresión “ahogar las penas”. Pero tú no sólo las ahogas, también te las fumas.

Porque con el tabaco ocurre lo mismo, parece que por la noche los cigarros son más cortos, y te fumas la vida sin darte cuenta.

Te pegas atracones de comida.

Con la comida ocurre lo mismo. Te comes tu frustración.

Sabes que deberías comer sano y sabes qué comidas te sientan bien y cuáles no, pero da igual, te lanzas a por los donuts fondant,  o a por la hamburguesota prefabricada del domingo. Y es que tu inconsciente se auto convence de que te lo has ganado y te lo puedes permitir. Después de estar todo el día haciendo algo que no te gusta hacer, que no quieres hacer, tu cerebro te dice que te mereces una recompensa, tienes “licencia para pecar”.

Pero es una trampa, porque después de meterte un chute de colesterol, grasas saturadas, azúcares, conservantes y demás te sientes mal y culpable.

Así que la próxima vez que te des un atracón párate y pregúntate qué es lo que te ha llevado a esa necesidad de consumo compulsivo, seguro que si rascas hay alguna frustración detrás que has de resolver.

#5 Estas a flor de piel, todo te altera.

Cuando me encontraba sometida a estrés en el trabajo -lo cual era bastante a menudo- me volvía muy irascible, cualquier pequeño contratiempo o contradicción me irritaba, y cuando no conseguía controlarlo entraba en una espiral de negatividad que me llevaba al colapso.

Lo mismo me ocurría cuando reprimía mis emociones o actuaba en contra de mis valores. También algo frecuente en el mundo de la abogacía, ya que a veces tienes que defender lo indefendible y más aún si tú no eliges a tus clientes, como era mi caso.

En definitiva, cuando te sientes extremadamente irascible, irritable o perturbable es que no estás siendo tú mismo. Estamos actuando desde el ego y no desde nuestra esencia, y eso nos aleja de nuestro camino.

#6 No te ilusionan las pequeñas cosas. Pierdes tu capacidad de disfrute.

Algo muy común cuando llegamos a la edad adulta es que dejamos de sorprendernos por las cosas, buscamos estabilidad, seguridad y tranquilidad, somos  previsibles y solemos reprimir nuestras emociones.

Estamos tan absorbidos por  las obligaciones del día a día que nos olvidamos de apreciar las pequeñas cosas. Los rayos del sol en la cara, la sonrisa de un desconocido, tu canción favorita en la radio o un beso de buenas noches.

Ya no nos ilusionan esas pequeñas cosas cotidianas, y vivimos siempre en el futuro,  pensando en las próximas vacaciones o en la escapada del fin de semana y soñando que nos toque la lotería porque entonces sí seríamos felices.

Este modelo mental es una señal inequívoca de que estás viviendo en piloto automático, y muy probablemente, no estás a gusto con la vida que llevas.

Cuando nos sentimos plenos y somos dueños de nuestra vida y las decisiones que tomamos en ella vivimos relajados, nuestros sentidos se agudizan y recuperamos la ilusión y la capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.

#7 Piensas que tú no puedes triunfar. Te sientes inútil.

No te sientes capaz de conseguir lo que quieres, o al menos intentarlo, porque total ¿para qué? si vas a fracasar.

Sientes que el éxito es para otros, que a tí te ha tocado ser mediocre y no puedes hacer nada para cambiarlo. Te sientes pequeña e incapaz de perseguir tus sueños. Te sientes una olvidada de la suerte, víctima del destino, y te conformas con seguir adelante de la mejor forma posible, intentando encajar en lo que se supone que es tu sitio en esta vida.

Yo ni siquiera me atrevía a soñar como cuando era pequeña, me refugiaba en mi papel de víctima y culpaba a los demás, al destino o esta “maldita vida” en general, de mi propia insatisfacción, de mi incapacidad para cambiar las cosas, de mi inutilidad.

Cuando descubrí que yo podía ser lo que yo quisiera mi vida tomó otro rumbo.

Cambié el sentido de la acción y en lugar de quejarme y culpar a los demás tomé las riendas, me hice responsable de mi propia vida y empecé a trabajar desde dentro el mundo que quería para mí afuera.

#8 Exiges mucho a los demás.

Si exiges mucho a los demás es que también te exiges mucho a tí misma. No te conformas nunca con el resultado, siempre quieres más, más rápido, mejor. Tiendes al perfeccionismo y exiges lo mismo a los demás.

Por eso sueles caer en la decepción y la frustración cuando los demás no hacen las cosas como tú esperas que lo hagan ni se comportan como tú quieres que se comporten.

Y por eso te pasas la vida intentando hacer que tus padres, tus amigos, tu pareja cambien y sean como tú esperas que sean. Porque piensas que son ellos los que están equivocados y por mucho que tú te esfuerzas en que ven la luz y se comporten como dios manda insisten en ser mediocres y en no hacerte feliz.

No te das cuenta que quien debería cambiar eres tú. Si tienes la sensación de que todo el mundo está equivocado menos tú es muy probable que seas tú quien está equivocada.

Quizá deberías dejar de exigir a los demás que se amolden a tus expectativas y adoptar una actitud menos egocéntrica y más comprensiva.

Quizá deberías dejar de exigirte tanto a tí misma y ser más auto comprensiva, quererte más y aceptar que puedes no ser perfecta.

#9 Te auto saboteas para justificar no tomar acción.

Cuántas veces has sentido que deberías cambiar algo en tu vida, en el trabajo, en tu relación, en tu alimentación, etc., has investigado, sabes cómo hacerlo y tienes todas las respuestas pero te pones una y mil excusas para no llevarlo a cabo.

Inconscientemente te aterra hacer lo que sabes que tienes que hacer y no obtener el resultado deseado. Te da pánico fracasar.

Por eso nuestro subconsciente pone en marcha mecanismos que hacen que cada vez que intentamos algo abandonemos antes de empezar, echando la culpa a factores externos a nosotros o intentando convencernos de que no podemos hacerlo, y así no tendremos que enfrentarnos a un eventual fracaso.

Nos decimos cosas como “yo no puedo adelgazar, es mi constitución” o “como siempre fuera de casa y viajo mucho, así que no puedo llevar la alimentación sana que me gustaría” o “soy nerviosa por naturaleza, no puedo dar esa conferencia”.

Nos saboteamos a nosotras mismas para evitar enfrentarnos a un posible fracaso. Y así nunca hacemos nada, nos quedamos en nuestro rinconcito seguro, es nuestra zona gris, en plan “virgencita que me quede como estoy”. Piensas “no es muy emocionante pero al menos no hay riesgos”.

¿Estás segura de que es así como quieres que sea tu vida?

#10 Vives de manera reactiva en lugar de forma proactiva.

Cuando nos encontramos en un camino que no es el nuestro no somos dueños de nuestras decisiones, ni por tanto de nuestras acciones.

Nos dejamos llevar por lo que creemos que está bien en cada momento según nuestras creencias adquiridas y lo que nuestros padres, nuestra sociedad y nuestra cultura nos dice que está bien.

Si vives de una forma reactiva, respondes con una acción de oposición a los problemas o dificultades, es decir, reaccionas de forma negativa, derrochando energía de forma innecesaria.

Una persona reactiva se convierte en una persona pasiva, presa de sus emociones, que solo actúa como respuesta a estímulos o acciones ajenas. No tiene el control de su vida, vive a la deriva y por tanto deposita en los demás la llave de su felicidad.

Por el contrario, una persona proactiva es la que provoca cambios en su vida, toma las riendas de su vida y pasa a la acción. Sabe identificar los problemas antes de que aparezcan y toma acciones anticipadas.

Y tú ¿con cuál de estas actitudes te identificas?

#11 La envidia te corroe.

Cuando vives desde una mentalidad de escasez, cuando piensas que no tienes suficiente dinero, o no eres lo suficientemente guapa, o no estás lo suficientemente preparada te colocas en a tí misma en una situación de inferioidad frente a los demás.

Sientes que lo tuyo es lo peor y no valoras lo que tienes porque siempre hay alguien que tiene más que tú.

Esa mentalidad de escasez es territorio abonado para la envidia, y envidia de la mala. Te corroe por dentro y hace que te sientas desgraciada.

Piensas que la vida es injusta porque tu vecina tiene éxito en su trabajo, es feliz con su pareja y tiene unas piernas perfectas, y sin embargo tú odias tu trabajo, no disfrutas de tu relación con tu pareja y no gusta nada de tí.

Sin embargo, no haces nada para intentar mejorar tu matrimonio ni para buscar otro trabajo ni para mejorar algo que no te gusta de tí. Nuevamente adoptas la posición de víctima, te quejas de todo lo que no tienes pero no haces nada para conseguirlo.

Cuanto más fuerte es la envidia más desgraciada te sientes y menos dispuesta estás a intentar mejorar tu vida. Y además, la energía negativa que creas atraerá más escasez a tu vida.

Deja de envidiar a los demás y empieza a mirarte con otros ojos, valora todo lo bueno que tienes en tu vida, empezando por tí misma y por tus virtudes, que seguro que son muchas.

#12 Te dejas llevar por la pereza, el placer inmediato y la desidia. 

Está claro. Si no tienes un objetivo que cumplir y que todos tus actos estén encaminados a conseguir irás dando bandazos y buscarás siempre la satisfacción inmediata. Pensarás y actuarás solo a corto plazo, lo que a larga solo te traerá frustración y alimentará tu desidia.

Esto sucede cuando tú no tienes las riendas de tu vida, te dejas llevar y te ves incapaz de tomar acción y perseguir lo que quieres, ya sea porque ni siquiera te has parado a averiguar qué es lo que realmente quieres o porque tus miedos y bloqueos no te permiten creer en tí.

Las personas que tiene claro lo que quieren y tienen objetivos a medio o largo plazo, toman sus decisiones en base a éstos y no por la satisfacción o recompensa inmediatos. Como decía un sabio abuelo gallego: “la mirada larga y los pasos cortos”. Estas personas, además, normalmente suelen tener más fuerza de voluntad porque están comprometidas con su proyecto.

Un claro y típico ejemplo es el de esa amiga (que todas llevamos dentro) que quiere estar en forma pero en lugar de cuidar su alimentación y hacer ejercicio se atiborra a comida rápida, y se pasa el día espanzurrada en el sofá.

Así que si normalmente te invade la pereza y no realizas acciones encaminadas a un objetivo concreto y a medio o largo plazo  probablemente deberías replantearte hacia donde va tu vida y si es esa la dirección que quieres tomar.

#13 Sueles estar melancólica y te aferras a momentos felices pasados.

Es un claro signo de que asocias la felicidad con un lugar, una persona o una situación concreta (vacaciones, fiestas, etc.). Y si haces depender tu felicidad de cosas o situaciones externas a tí mal vamos.

Aun recuerdo la sensación de estar a merced de lo que la vida me ofreciese, sin ser partícipe en ello. En el día a día me sentía infeliz, viviendo una vida que no me llenaba, sin pena ni gloria .Recordando el último verano o  la última escapada  y aferrándome a esos buenos recuerdos y sensaciones para huir de la realidad.

Además, cuando recordamos momentos felices pasados nuestra mente tiende a alterar la realidad, por lo que solemos pensar que son mejor de lo que en realidad fueron. Ya sabes, cualquier tiempo pasado nos parece mejor.

Y claro, cuando vives en el pasado no vives en el presente. Y si no vives en el presente no puedes avanzar, ni tomar las decisiones adecuadas. Entras en un estado de letargo, anhelando algo que nunca volverá y así vas malgastando tu tiempo sin hacer nada real para sentirte bien, para estar feliz.

Deja de mirar atrás de forma obsesiva y asume que esos momentos nunca volverán. Pero en tu mano está hacer que surjan otros incluso mejores. Vive aquí y ahora.

#14 Dices que no a todo.

Cuando no vives en sintonía con tu esencia, con tus valores y con tus sueños te refugias en tu zona de confort y cualquier invitación a salir de ella te aterra.

Desde tu cueva todo se ve arriesgado y muy probablemente capaz de hacerte sufrir, así que te refugias en lo malo conocido y rechazas cualquier invitación a salir de allí.

Dices que no a quedar con gente desconocida. Dices que no a aprender algo nuevo. Dices que no a mudarte al extranjero. Dices que no a asumir nuevas responsabilidades en el trabajo.

El problema es que si te repites una y otra vez que no puedes hacerlo, o que es arriesgado, tu cerebro acabará creyéndolo y acabarás siendo incapaz de lograr nuevas metas. Además, te estarás perdiendo experiencias increíbles y no evolucionarás.

Si en este momento estás diciendo que no a algo pregúntate qué  hay detrás de esa decisión. Si en realidad es que tienes miedo o tienes algún pensamiento automático tipo “es que yo no puedo” replantéate tu situación. Es hora de cambiar tus viejas creencias limitantes, reconectar con tu corazón y sacar todo tu potencial.

#15. Sigues intentado lo mismo una y otra vez a pesar de que obtienes los mismos resultados insatisfactorios. 

Cuántas veces queremos conseguir o solucionar algo pero no lo conseguimos. Lo intentamos una y otra vez y seguimos sin resultados.

Ya sea porque las circunstancias han cambiado, y lo que antes resultaba ahora ya no funciona, o porque simplemente lo que hacemos no es la forma adecuada de conseguirlo, el problema es que ante estos fracasos caemos en juicios negativos.  Decimos cosas como “es que no sirvo para nada”, “es que soy una inútil” o “qué mala suerte tengo”.

El resultado: nuestra autoestima disminuye y eso nos hace ser menos eficaces.

Como dijo Albert Einstein “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. El problema es que nos hemos acostumbrado a actuar así y nos cuesta cambiar, así que preferimos echar la culpa de nuestro fracaso a los demás, al destino o a la mala suerte y quitarnos responsabilidades.

Si no obtienes los resultados que quieres y sigues sin cambiar la forma en que estás actuando tampoco vas por buen camino.

 

Hasta aquí una muestra de algunas de las señales que te advierten que puede que no vayas por el camino adecuado si quieres vivir una vida plena, libre y con sentido. Estas son solo algunas de las situaciones que yo misma he vivido y por eso te hablo de ellas, pero seguro que hay más.

Si te ves reflejado en alguna de ellas probablemente debas replantearte si estás en el camino correcto.

Y si aún así todavía no lo ves claro, te recomiendo que te preguntes lo que yo me pregunto cada mañana nada más despertar:

¿Estoy donde realmente quiero estar?

Si la respuesta es ¡enhorabuena! sigue así y disfruta de tu camino.

Si la respuesta es no, es que hay algo que no funciona en tu vida y que te aparta de tu vida ideal.

Para detectar el problema y tomar acción hazte las siguientes preguntas:

  • Si la persona que tienes al lado es con quien quieres compartir el resto de tu vida.
  • Si el trabajo que realizas durante 8 horas o más todos los días te llena o al menos te gusta.
  • Si te encuentras a gusto contigo misma, con tu estado físico y emocional.
  • Si te sientes alineado con tus valores y actúas en consonancia con ellos.
  • Si las decisiones que tomas a lo largo del día son las que tú realmente quieres tomar.

Estas preguntas te darán la clave para saber por dónde tienes que empezar a trabajar para empezar tu propio camino.

Es hora de que abras los ojos y salgas de tu zona de confort. Verás como superado el miedo inicial se abrirá un mundo nuevo ante tí donde nada es imposible.

Puedes empezar por aquí.

¿Te sientes identificada con alguna de estas situaciones? ¿Añadirías alguna más? ¿Crees que estás en el camino correcto o hay algún área de tu vida a mejorar? Me encantaría que me lo contaras más abajo en comentarios.

Maite Gómez
maite@caminoinverso.com

Un día descubrí que mi vida podía ser lo que yo quisiera, solo tenía que buscar en el sitio adecuado. Desde entonces mi misión es ayudar a otras personas a transformar su vida desde dentro, ser el catalizador de su poder interior. Quiero ser ese Camino Inverso que quiero ver en el mundo.

32 Comments
  • Rosa León
    Posted at 17:56h, 27 octubre Responder

    Bufffffffff Maite… como entiendo todas estas señales… creo que no me salté ninguna jajaja Aunque supe darle ese giro y comenzar a ralizar el camino inverso 😉

    Lo malo, es que algunas son difíciles de disipar, como la de los domingos horribles, penssando que tienes que ir el próximo día a un curro que no te gusta ni te aporta nada, más que un sueldo para pagar facturas que además, hoy en día, ni te garantizan que te llegue.

    Espero poder aprender muchas cosas contigo y quitarme este pequeño lastre que aún no consigo quitar.

    Un abrazo,

    Rosa

    • Maite
      Posted at 19:01h, 27 octubre Responder

      Hola Rosa!

      sí, lo de los domingos era de traca. Se pasa peor que los lunes.

      Me alegro de que empezaras a tomar tu camino inverso , hay que ser muy valiente para hacerlo porque no es fácil salir del fango.

      Por eso quiero que este blog sea un espacio para impulsar ese camino y así poder avanzar cada día un poco más.

      Espero poder ayudarte incluso a que los domingos dejen de ser tu pesadilla, estoy segura de que algún día lo conseguirás 😉

      Un abrazote y gracias por pasarte a comentar! ?

  • María
    Posted at 10:41h, 28 octubre Responder

    Síii, ya está aquí el blog más esperado! Cuánta ilusión me hace, Maite. Parece que lo conociera de toda la vida, qué bonito ha sido participar en su creación. Estoy muy muy orgullosa del gran trabajo que has hecho. Se nota todo el cariño que le has puesto y todas las ganas. Lo comparto con mis seguidores, porque sé que tu blog dará mucho de qué hablar. Y esto es sólo el principio…

    Por cierto, vaya mega-post que nos traes! Para leerlos despacito y saboreando cada aprendizaje. Gracias por dejarte ver, por regalarnos tu luz y sabiduría! Un abrazo muy grande 🙂

    • Maite
      Posted at 14:52h, 28 octubre Responder

      Muchísimas gracias María!

      Cómo me emocionan tus palabras. La verdad es que me ha costado, sobre todo por la dificultad de compatibilizarlo con la peque, por las dudas, los miedos… Pero gracias a tí y a toda la gente que me ha ayudado y apoyado, he podido sacarlo adelante con mucha ilusión y poniendo todo mi ser y mi cariño en ello.

      La verdad es que curiosamente este mega-post es el que menos me ha costado escribir, casi de una sentada, porque me ha salido directamente del corazón. Era algo que necesitaba contar porque yo sufría todos y cado uno de esos síntomas, y veo que hay mucha gente que se encuentra en la misma situación, así que espero poder aportar mi granito de arena y servir de azote de conciencias dormidas, para que despierten, reflexionen sobre si están donde quieren estar y cambien lo que no les gusta.

      No sabes lo feliz que estoy de que te guste. Eres una gran inspiración para mí y un modelo a seguir, y que te guste me confirma que no voy por mal camino 😉

      ¡Gracias y un inmenso abrazo!

  • Jose Peña
    Posted at 14:20h, 28 octubre Responder

    Me ha encantado Maite.

    La verdad es que se nos olvida muchas veces los pilares fundamentales.
    Ser feliz creo que es muy fácil, solo tienes que ser valiente, tener empatía y darle importancia a lo que verdaderamente importa.
    Los domingos son y han sido siempre domingos, depende de los ojos con los que lo mires.
    Para mi desde hace poquito se ha convertido en un día maravilloso.

    Enhorabuena por el artículo 😉

    • Maite
      Posted at 14:59h, 28 octubre Responder

      Hola Jose,

      ¡qué bien verte por aquí!

      Efectivamente, ser feliz es muy fácil, somos nosotros mismos los que nos empeñamos en complicarlo. Todo es cuestión de tener claras nuestras prioridades y nuestros valores. Y de una correcta actitud ante la vida.

      No sabes cómo me alegro de que tus domingos ahora sean maravillosos. Cada vez somos más los que luchamos por nuestros sueños y no nos conformamos, y con este blog quiero que sea contagioso 😉

      ¡Un abrazo enorme y gracias por pasarte a comentar!

  • David
    Posted at 11:24h, 29 octubre Responder

    Hola Maite.

    Muy buen artículo, me identifico con algunos de los puntos que has descrito, y ahora entiendo mucho mejor porque me comportaba de esa manera.

    Pero por fin creo que me ha llegado el momento de cambio, he abierto los ojos y la mente, he puesto un filtro en mis oído para no oír las cosas negativas que intenten desanimar, me siento más seguro y decidido que nunca, pero sobretodo ya no tengo miedo al cambio ni a salir de mi zona de confort.
    Voy dejarlo todo y empezar de cero. Nuevo país, nuevo casa (volver a la de mis padres, espero que temporalmente), nuevos proyectos, nuevas ilusiones, nueva mentalidad y con energias renobadas y muchas ganas de empezar.
    A mediados de diciembre empiezo mi nuevo camino y mi nueva vida.

    Saludos y gracias por tus Post tan real y actual.

    • Maite
      Posted at 12:12h, 29 octubre Responder

      Hola David,

      no sabes cómo me alegro que te haya ayudado a comprenderte un poco mejor. Solo por eso ya ha merecido la pena escribirlo.

      Todo lo que he escrito me pasaba a mí y tampoco me daba cuenta de qué había detrás hasta muchos años después, cuando decidí parar, salir de la rueda y empezar a conocerme mejor.

      Como bien dices, hay que abrir los ojos y poner un filtro a las voces negativas. Ese cambio de actitud es el punto de inflexión que nos impulsará nuestro motor del cambio, para echarle valor y salir de la zona de confort.

      Enhorabuena por tu valentía, por tu cambio de mentalidad y por atreverte a empezar de cero. Pero sobre todo por pertenecer a ese grupo de valientes que se arriesga para perseguir sus sueños. Es un camino de incertidumbre, miedos y dudas, pero también es el camino a nuestra zona de éxito y está lleno de recompensas. Un camino inverso que pocos se atreven a recorrer.

      Animo con tus nuevos proyectos y gracias por pasarte a contestar David.

      ¡Un abrazote y feliz finde!

      • David
        Posted at 14:19h, 29 octubre Responder

        Gracias a ti, también por escribirlo.
        Seguimos en contacto para seguirnos apoyando. Esto no acaba aquí tenemos mucho que recorrer, solo estamos aprendiendo a gatear, nos falta caminar, correr y luego volar.

        Un abrazo y feliz finde para ti también.

        • Maite
          Posted at 15:22h, 29 octubre Responder

          Volaremos 😉

  • monica
    Posted at 12:53h, 31 octubre Responder

    Hola Maite….hace siglos que nos nos vemos..no se si nisiquiera te acordaras de mi…desde aquella época de salir a destajo….(la cual mencionas entre otras)….
    La peor parte que llevo no es en si el trabajo que desempeño, que en realidad en ciertos puntos si que es…..pero sobre todo es los demás empleados de los que me rodeo por los que lo llevo muy mal….gritan…humillan….son de un trato bastante bajo y desagradable…..y a pesar de que lo intento….el que no me afecte….ya somatizo constantemente las malas formar de una veintena de trabajadores de diferentes departamentos de un hotel que es donde trabajo……
    Mis amigos dicen que pase, que haga como si oyese llover….miles de cosas las cuales no me sirven y lo que es peor….que somatizo todo…..
    Bueno mi caso creo que es bastante complejo…..nadie tiene la solución a mi problema….me dicen que en cualquier trabajo y ámbito me va a pasar eso, que la gente es así de mala etc…..yo ya no se ni que pensar…..
    un abrazo muy fuerte

    • Maite
      Posted at 15:59h, 31 octubre Responder

      Hola Mónica,

      claro que me acuerdo !qué bien verte por aquí!

      Te entiendo muy bien, yo pasé por algo parecido y sé lo difícil que es convivir día a día con ese tipo de personas.

      Desde luego pasando sin más no se soluciona nada, precisamente porque si no aprendemos a gestionar esas emociones, a analizar qué es lo que ese comportamiento toca en mi interior y por qué me afecta, no podremos solucionar nada.

      Yo tardé muchos años en darme cuenta que el verdadero problema era un problema de autoestima y seguridad en mí misma. Por un lado, eso era terreno abonado para dejar que otros abusaran de mí (emocionalmente hablando), ya que no ponía límites y anteponía siempre a los demás antes que a mí. Y por otro lado, al ser tan insegura, me afectaban muchísimo las críticas, los comentarios negativos o la falta de aprobación.

      Así que yo te recomendaría que hicieras un ejercicio de introspección y analizaras cómo te hacen sentir situaciones concretas, qué remueven en tu interior y qué te provocan. Y desde ahí trabajar en la raíz del problema.

      Efectivamente, la solución no es cambiar de trabajo o cambiar de ciudad, porque siempre va a haber gente que pueda hacernos daño.
      No podemos cambiar a las personas, pero sí podemos cambiar la forma en que nos afecta su comportamiento. Es ahí donde tenemos que trabajar.

      Aquí estoy para lo que necesites guapa.

      ¡Un abrazo grande y ánimo!

      • monica
        Posted at 19:22h, 01 noviembre Responder

        Hola de nuevo!!!
        El tema de la autoestima esta totalmente superado, y lo de poner a la gente en su sitio y responderles cuando hace falta tambien…..
        El tema esta en que el tener que hacer eso me supone que me saquen lo peor de mi….y por otro lado lo que llevo mal es el normalizar una situacion en la que me griten y luego jiji jaja y es como si nada hubiese pasado….eso lo llevo fatal ya que si me gritan o tratan mal asi sin venir a cuento yo ya les hago una cruz y desde luego que no consiguen nada bueno de mi….eso seguro….
        Entonces en eso estoy…..en intentar no sentirme mal por las mierdas que sueltan por la boca y las maneras y por tener que estar siempre alerta cosa que es agotadora…
        un saludito y un beso 🙂

        • Maite
          Posted at 22:16h, 01 noviembre Responder

          Hola Monica,

          pues sí, es difícil que no nos afecten ese tipo de comportamientos, pero ves? consiguen que te saquen de tus casillas y sacar lo peor de tí.

          Cuando damos a los demás el poder de hacernos daño, o alterarnos, estamos dejando de ser dueños de nuestras emociones, y nos envenenamos. Quiero decir, que cuando dices que les haces una cruz y ya no les das nada bueno te estás envenenando tú por dentro, y eso no te hace nada bien. Resultado: eres tú la que sufres.

          Por eso creo que ante ese tipo de comportamientos es mejor no dejarse llevar por la ira y el enfrentamiento, sino tratar de no darle importancia y no dejar que nos afecta.

          Creo que la solución radica en nuestra actitud. No podemos cambiar a los demás, pero sí podemos cambiar la forma en que su comportamiento nos afecta. ¡No les des poder sobre tí!

          Inténtalo. Ya me contarás si te da resultado. Pero recuerda que esto no es de un día para otro, hay que ser constante y trabajar desde dentro.

          Animo y un abrazo!

  • Cristina Hortal
    Posted at 21:17h, 01 noviembre Responder

    Hola Maite, me ha encantado leerte. Tanto este post como otro contenido que he estado curioseando por aquí.
    Te he descubierto “por casualidad”, a través de un comentario del blog de Álvaro, y ya llevo una hora aquí metida!
    Me he sentido muy muy identificada contigo. En casi todo.
    Una grata sorpresa también ver más arriba un comentario de María, es una gran inspiración para mí.
    Nada, el post genial, las quince señales muy acertadas.
    Un abrazo y encantada de “conocerte”.

    • Maite
      Posted at 22:21h, 01 noviembre Responder

      Hola Cristina!

      qué bueno que “la casualidad” te haya traído aquí. Me alegro un montón de que te guste lo que digo y de que te sientas identificada, creo que somos más de las que pensamos.

      Como dices, María es una gran inspiración, también para mí, y estoy super agradecida de que “la casualidad” la haya puesto en mi camino, al igual que Alvaro, otra gran inspiración para mí.

      Un abrazo y encantada de tenerte por aquí.

  • Alejandro Novás
    Posted at 23:51h, 01 noviembre Responder

    Sabes que voy apretado de tiempo pero no excusa para no pasarme a comentar, y obvio quería pasarme a comentar en tu nuevo blog! 😉

    He flipado con que hayas sacado 15 puñeteras razones, antes de leerlo he pensado en 3 o 4 y ahí me he quedado jeje

    Este artículo merece ser compartido porque hará reflexionar a muchas personas.

    Me encanta tu filosofía, tu project, tu actitud ante la vida, etc etc Sigue así!!

    Tienes un bonito proyecto, mímalo y cuidalo 🙂

    Me alegra haber aportado mis granitos de arena para que lo tuvieras listo a tiempo jeje

    Un abrazo!!

    • Maite
      Posted at 00:04h, 02 noviembre Responder

      Hola Alex!

      qué ilusión me hace verte por aquí! al fin y al cabo has estado en las tripas de mi proyecto, así que en cierta manera formas parte de él 😉

      Pues si te digo que me estoy planteando hacer una segunda parte del post…. aún me quedan algunas en el tintero. Estaba rodeada de señales pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

      Muchísimas gracias por pasarte a contestar, que se que no paras, y por el apoyo y los ánimos que siempre me das. Voy a hacer un collage con todas las cosas bonitas que me has dicho y me las voy a poner en el escritorio por si a la sombra de la duda o el desánimo les da por aparecer…

      Y ya sabes, si merece ser compartido, que así sea, jeje.

      Un abrazo grande!!

  • Silvia
    Posted at 17:39h, 02 noviembre Responder

    Vecina! Enhorabuena!!! Me encanta tu blog y me parece que estas haciendo un curro genial! Pues… me considero bastante “en mi camino” (claro, no siempre, y no del todo) pero los domingos por la tarde siguen matándome, así como la ansiedad que tengo en la espera de “cosas buenas” (el finde, las vacaciones, etc)… y a veces me doy cuenta de que la ansiedad hasta se come el placer, y esto no mola! Pues por esto, y porque echo de menos nuestras charlas de la tarde, voy a leerte con mucho gusto :*

    • Maite
      Posted at 10:08h, 03 noviembre Responder

      Hola Silvia!

      qué guay tenerte por aquí!

      Me alegro un montón que te sientas en tu camino, se te nota al verte, porque brillas 😉

      Esa espera me la conozco muy bien, pero lo importante es, como bien dices, “darse cuenta”, practicar un poco de Mindfullness y no dejar que esa ansiedad nos impida disfrutar de las cosas buenas del momento, que siempre las hay.

      Bienvenida a mi rinconcito virtual, ponte cómoda y a disfrutar! Espero que te guste lo que veas por aquí y que sigamos teniendo de esas charlas de tarde ?

      Un abrazo inmenso!

  • Cristina
    Posted at 20:14h, 03 noviembre Responder

    Hola Maite! Excelente listado, madre mía, da yuyu al leerlo! Casi siempre me he mantenido fiel a mi camino del corazón (alejarte te pasa facturón) y muchas veces al intentar “justificar” por qué, me ha costado ponerle palabras…. Tú lo has verbalizado con gran maestría, muchas gracias! Felicidades por este nuevo proyecto, un abrazo!

    • Maite
      Posted at 20:40h, 03 noviembre Responder

      Hola Cristina,

      qué bien verte por aquí!

      Pues sí, ya ves, empecé con un listado de 9 pero me iban saliendo sin pensar, eran muchas las señales pero tardé en escucharlas. Y lo que antes era una nebulosa ahora lo veo cristalino. No hay nada como seguir el camino del corazón para eliminar 15, 30 o 1000 señales como ésta 😉

      Un abrazo y muchas gracias por tus palabras 🙂

  • Alberto Carmona
    Posted at 08:46h, 16 noviembre Responder

    Hola!

    Me ha encantado el artículo. Pasé por varios de ellos.
    Se nota que has pasado por ello por la forma de describirlo. Muy bien explicado.

    Yo empecé mi camino inverso hace unos 2 años. Me alegro de haberme dado cuenta de mi realidad. No siempre es darse cuenta de tu situación.

    Destacaría otra más. Pierdes el tiempo cómo si hubiera un mañana. Cómo no quería que pasara rápido el tiempo de ocio lo acababa malgastando, pensando en hacer mil cosas y no haciendo ninguna.

    Salu2

    • Maite
      Posted at 13:14h, 16 noviembre Responder

      Hola Alberto,

      me alegro de que te dieras cuenta y empezaras tu camino inverso. ¡Cada vez somos más!

      También pasé por esa situación que comentas, y ¡qué cierto es! Cuando no quieres que llegue el lunes o la vuelta de vacaciones nos dedicamos a intentar alargar nuestro tiempo de ocio, de “libertad”, pero lo hacemos intentando hacer mil cosas y ninguna. Resultado: no disfrutamos de un tiempo de ocio de calidad y, al menos en mi caso, me machacaba por ello.

      Qué importante es darse cuenta y ser consciente en cada momento de los verdaderos motivos por los que nos comportamos de una manera u otra.

      Gracias por pasarte a comentar y mucho éxito en tu camino inverso y tus proyectos. Me he pasado por tu landing page y tiene muy buena pinta 😉

      ¡Un abrazote!

  • Una Chica del montón
    Posted at 16:17h, 28 noviembre Responder

    Madre mía,un post bastante largo pero interesante,algunos puntos yo también los e vivido y e coincidido en varios,otros aun están en proceso y otras bueno,no a todos nos pasan las cosas del mismo modo,¿No? Jajaja Muy buen post 🙂

    • Maite
      Posted at 16:23h, 28 noviembre Responder

      Jajaja,

      claro! qué aburrido sería si fuéramos todos iguales. Estas son “mis señales”, pero seguro que otros tienen otras diferentes o no han vivido algunas de las que yo cuento. Al final el mensaje es que nos paremos a pensar por qué nos sentimos como nos sentimos, y por qué nos pasa lo que nos pasa, porque siempre hay algo detrás. Algo que a simple vista no vemos.

      Gracias y un abrazo!

  • Marta Mayfer
    Posted at 20:12h, 29 diciembre Responder

    ¡Que bonito es leerte Maite!

    Me he sentido identificada con algunas de las situaciones que has mencionado. Creo que la mayoría de nosotros estamos predestinados a tropezar con un momento en nuestra vida de plantearnos si estamos en el camino correcto.

    Esa frustración por pensar todo el trabajo que tienes que realizar para algo que no te gusta, esos domingos, esa simpatía que sólo dura medio minuto. Llevaba un tiempo sintiendome así hasta que me di cuenta que el error era estar en el camino inadecuado.

    Me alegra saber que alguien sabe expresar de una forma tan concreta algo que es dificil de explicar.

    Hay un autoconsejo que me ha ayudado siempre a saber que estoy donde tengo que estar y a darme cuenta de porqué en determinadas ocasiones me desvio de mi propio camino: “Haz siempre las cosas de corazón”.

    Escucha; escucha a tu familia, a tus amigos, a tu entorno. Pero decide por ti. En el fondo, una pequeña parte de ti sabe que estás buscando realmente; no te pongas excusas. Al fin y al cabo, la única persona que va a estar contigo en los todos momentos importantes de tu vida eres tú.

    Un abrazo enorme guapa

    • Maite Gómez
      Posted at 17:43h, 12 enero Responder

      Hola Marta,

      qué bonitas palabras y que gran autoconsejo. De eso se trata, de conectar con tu corazón, con tu fuente, e ir liberando obstáculos en el camino que te apartan del camino que, como bien dices, en el fondo sabemos cuál es.

      Gracias por pasarte a comentar y compartir tus reflexiones 😉

      ¡Un abrazote!

  • Ana
    Posted at 05:02h, 12 abril Responder

    ¡Hola Maite!

    “Cuando descubrí que yo podía ser lo que yo quisiera mi vida tomó otro rumbo” Así fue también para mí.

    La suerte es que nunca he llegado a una situación extrema. Tal vez por mi carácter, tal vez por ser madre con 27 años. No lo sé. Creo que el camino es para toda la vida, siempre estoy atenta a las señales.

    La situación más estresante para mí era “haber conseguido” el pack de la felicidad (trabajo, marido, casa, hijos, vacaciones) y no encontrar “sentido” a mi vida. ¡Gracias a Dios en los últimos 5 años las cosas han mejorado y en los próximos 5 seguramente más aún. Me siento dichosa.

    ¡Seguimos caminando Maite, of course!! A nuestro ritmo y a nuestro gusto.

    • Maite Gómez
      Posted at 09:35h, 12 abril Responder

      Hola Ana,

      dicen que cambiamos por inspiración o por shock, así que sea como fuere, lo importante es que decidiste bajarte del carro y emprender tu propio camino, ¡bendito camino!

      Ojalá cada vez más gente salga de Matrix y decida apostar por su propia vida y por su propio camino. Ojalá cada vez seamos más los que divulguemos el mensaje de que ¡se puede!, de que nuestra vida puede ser lo que nosotros queremos que sea, “sólo” hay que decidirlo.

      ¡Seguimos caminando!

      Un abrazo cósmico 😉

  • aAna Paula Hasson
    Posted at 20:57h, 03 mayo Responder

    me encanto tu articulo …

    • Maite Gómez
      Posted at 09:01h, 07 mayo Responder

      Gracias Ana Paula!

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